La lucha contra los cárteles tiene un nuevo aliado de peso. El presidente colombiano Abelardo de la Espriella decidió alinear a su país con la estrategia de Donald Trump y sumarse formalmente a la Shield of the Americas, la coalición hemisférica que Washington ha construido para desmantelar las redes del narcotráfico en América Latina. Con esta adhesión, Colombia se convierte en el miembro número 19 de una alianza que redefine el mapa de la cooperación antidrogas en la región.
Lo que reveló la reunión de Panamá
El anuncio oficial llegó desde Panamá, donde el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, se reunió con su homólogo colombiano, el ministro Jorge Mora. En ese encuentro, Hegseth confirmó la incorporación de Colombia a la Americas Counter-Cartel Coalition y detalló que ambos gobiernos han acordado llevar a cabo operaciones militares conjuntas para desmantelar redes criminales activas en el territorio colombiano y sus rutas de tráfico.
Mora no dejó lugar a ambigüedades: afirmó que es momento de que los cárteles enfrenten al hemisferio en su conjunto, liderado por Estados Unidos. Las conversaciones también incluyeron la posibilidad de ataques coordinados contra grupos insurgentes como el ELN y las disidencias de las FARC, organizaciones que Washington clasifica oficialmente como terroristas. El alcance de esas operaciones conjuntas, sin embargo, aún no ha sido detallado públicamente.
Un funcionario estadounidense indicó que la nueva relación bilateral podría superar los niveles de cooperación registrados en años anteriores, respaldada por un compromiso de 1.000 millones de dólares en asistencia de seguridad. Una cifra que convierte este acuerdo en algo más que un gesto diplomático.
El giro que nadie esperaba tras la era Petro
El contraste con la administración anterior es tan marcado que resulta difícil ignorarlo. Durante el gobierno de Gustavo Petro, la cooperación bilateral con Estados Unidos se deterioró de forma significativa. Petro se mostró abiertamente escéptico ante la estrategia de Trump y llegó a paralizar temporalmente el intercambio de inteligencia con Washington en respuesta a las acciones militares estadounidenses en la región. La relación entre Bogotá y la Casa Blanca atravesó uno de sus momentos más tensos en décadas.
La adhesión de Colombia a la coalición antidroga fue, de hecho, uno de los compromisos centrales de la campaña de De la Espriella. Desde su toma de posesión, el nuevo mandatario prometió intensificar los esfuerzos para erradicar los cultivos de coca, abandonar las negociaciones con grupos armados que proponía su predecesor y adoptar una política más agresiva frente al narcotráfico. La reunión de Panamá es, en ese sentido, la primera gran concreción de esa promesa electoral.
- Colombia se convierte en el miembro número 19 de la Shield of the Americas.
- La coalición fue presentada por Trump el 7 de marzo en una cumbre celebrada en Florida.
- Petro no fue invitado a esa cumbre fundacional.
- El acuerdo incluye un compromiso de 1.000 millones de dólares en asistencia de seguridad.
- Las operaciones conjuntas apuntan al ELN y las disidencias de las FARC.
La oposición colombiana denuncia una renuncia a la soberanía
No todos en Colombia celebran el acuerdo. La oposición ha reaccionado con dureza, calificando la decisión como una renuncia a la soberanía nacional. Sus críticos argumentan que cualquier presencia militar extranjera en suelo colombiano debería ser sometida a la aprobación del Senado, conforme a la legislación vigente en el país. La discusión sobre los límites constitucionales de este tipo de acuerdos promete convertirse en uno de los debates políticos más intensos del nuevo gobierno.
El cuestionamiento no es exclusivo de la política interna colombiana. A nivel internacional, analistas y organizaciones de derechos humanos han señalado que la militarización de la lucha antidroga, una constante en la política exterior estadounidense, ya ha cobrado un precio elevado. Operaciones previas contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico han resultado en más de 200 muertes. Hegseth defiende la legalidad de estas acciones bajo el argumento de que se dirigen contra organizaciones reconocidas como terroristas, pero sus críticos sostienen que pueden vulnerar normas fundamentales del derecho internacional.
La lucha contra los cárteles como pieza de una doctrina más amplia
Para entender el alcance real de este acuerdo, es necesario leerlo dentro del marco estratégico más amplio que Trump ha construido para América Latina. La Shield of the Americas no es solo una iniciativa antidrogas: es la expresión contemporánea de lo que el propio Hegseth ha denominado la Donroe Doctrine, una versión actualizada de la histórica Doctrina Monroe que amplía el concepto de amenaza hemisférica para incluir, además de los cárteles, la inmigración irregular y el creciente peso de China en la región.
En ese contexto, la incorporación de Colombia a la coalición tiene un valor que va más allá de lo operativo. Bogotá es el país con mayor historial en la lucha contra los cárteles en toda América Latina, y su adhesión envía una señal política clara al resto del continente. La lucha contra los cárteles liderada por Washington suma así a uno de sus aliados más simbólicos, justo cuando la coalición busca consolidar su legitimidad regional. Más información sobre la iniciativa está disponible en el sitio oficial del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

