Irán amenaza con abandonar su postura defensiva y adoptar una doctrina militar ofensiva a partir de este lunes, cuando expira el memorando de entendimiento firmado con Estados Unidos el 17 de junio. El anuncio, realizado por un alto mando de la Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC), eleva la tensión en una región que ya acumula semanas de hostilidades crecientes en torno al estratégico estrecho de Ormuz.
Lo que revela el giro ofensivo de Irán
Yadollah Javani, subcomandante de la IRGC para Asuntos Políticos, fue el encargado de comunicar el cambio de postura durante una entrevista en la televisión estatal iraní. Sus palabras no dejaron margen para la ambigüedad: cualquier acción futura del país, incluso aquella que pudiera catalogarse como defensiva, tendrá un carácter ofensivo. Javani subrayó además la necesidad de reorganización y modernización en la doctrina militar de Teherán, presentando este viraje no como una reacción impulsiva, sino como una decisión estratégica planificada.
El comandante advirtió que «el enemigo no podrá realizar ataques sorpresa» y prometió que, en cambio, deberá prepararse para enfrentar «sorpresas estratégicas» de parte de Irán. La declaración llega en un momento especialmente delicado: el memorando de entendimiento que establecía un alto el fuego y abría un período de 60 días para abordar asuntos pendientes entre ambas potencias expira precisamente este lunes, cerrando una ventana diplomática que nunca llegó a consolidarse.
Irán amenaza con recompensas y EE. UU. reclama el estrecho de Ormuz
El endurecimiento del discurso iraní no se limita a las declaraciones de Javani. Las fuerzas del país han manifestado públicamente que no cesarán hasta lograr la «derrota completa» de Estados Unidos, y han ofrecido una recompensa de 30.000 dólares a cualquier ciudadano iraní que capture o dé muerte a un soldado estadounidense, cantidad que se duplicaría si la acción es llevada a cabo por una mujer. La medida, más simbólica que operativa en términos militares convencionales, apunta a movilizar la narrativa interna y proyectar una imagen de resistencia total.
Del otro lado, el presidente Donald Trump ha escalado la retórica con igual intensidad. Tras acusar a Irán de atacar embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz —lo que desencadenó nuevos bombardeos estadounidenses en el sur del país persa a partir del 7 de julio—, Trump anunció que considera declarar el estrecho de Ormuz como «territorio de Estados Unidos», invocando lo que describió como la «derrota de Irán». La afirmación, sin precedente en el derecho internacional, añade una capa adicional de complejidad a un conflicto que ya amenaza con desestabilizar las rutas de tránsito energético global.
El contexto que lo cambia todo: 60 días que no alcanzaron
El memorando de entendimiento firmado el 17 de junio fue presentado en su momento como una pausa necesaria para explorar salidas negociadas. Sin embargo, el período de 60 días no produjo avances sustanciales. Según la cronología de los hechos, las hostilidades se reanudaron con fuerza desde el 7 de julio, cuando Washington acusó formalmente a Irán de atacar embarcaciones en el estrecho de Ormuz, uno de los puntos de paso más críticos para el comercio de petróleo mundial.
La expiración del acuerdo este lunes no solo marca el fin formal de la tregua, sino que activa el nuevo marco doctrinal que Irán amenaza con implementar de inmediato. Con ambas potencias endureciendo posiciones, la comunidad internacional observa con preocupación creciente el impacto que una escalada abierta tendría sobre la estabilidad de Oriente Medio y los mercados energéticos globales. Para seguir la evolución del conflicto desde fuentes primarias, el sitio oficial de la Guardia Revolucionaria Iraní publica comunicados en tiempo real sobre la postura militar del país.

