El ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, admitió públicamente que el sector eléctrico dominicano no ha avanzado al ritmo que debía. Aunque reconoció esfuerzos concretos en la generación de energía, fue categórico al señalar que la distribución y la comercialización siguen siendo los eslabones débiles de un sistema que acumula años de quejas ciudadanas. La declaración, lejos de ser un mero reconocimiento protocolar, abre una ventana sobre los límites reales de la gestión energética del Gobierno de Luis Abinader.
Lo que Paliza admitió sobre el sector eléctrico
Durante su participación en el programa Balance: La otra mirada, el ministro fue directo: “Se ha hecho un esfuerzo en el tema de la generación, pero en materia de distribución y comercialización hay fallas”. La frase resume una tensión que los usuarios dominicanos conocen bien: más capacidad instalada en el papel, pero apagones persistentes en la práctica. Paliza no eludió la contradicción, aunque tampoco ofreció un cronograma de soluciones.
El contexto de estas declaraciones es relevante. Se trata de un balance de gestión gubernamental en el que el propio funcionario reconoció que, en términos generales, los servicios públicos han mostrado mejoras, pero que el sector eléctrico requiere atención prioritaria. Esa distinción —avances generales, rezago eléctrico— es la que más peso tiene para millones de hogares que siguen midiendo la calidad del Gobierno en horas de luz al día.
El decreto que reorganizó el gabinete energético
Las palabras de Paliza no llegaron en el vacío. Días antes, el presidente Luis Abinader firmó el Decreto 556-26, mediante el cual designó a Joel Adrián Santos Echavarría como presidente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (CUED) y coordinador del Gabinete de Energía, en sustitución de Celso Juan Marranzini. El movimiento fue interpretado como una señal de que el Gobierno reconoce internamente que algo no ha funcionado en la cadena de mando del sector.
El relevo en la cúpula energética y la admisión pública del ministro de la Presidencia configuran un mensaje doble: hay voluntad de corregir el rumbo, pero también hay un reconocimiento implícito de que los años transcurridos no fueron suficientes para resolver el problema de fondo. La Comisión Nacional de Energía ha documentado históricamente las brechas entre capacidad de generación y calidad del servicio al usuario final, una brecha que el propio Paliza ahora pone sobre la mesa.
Apagones y delincuencia: las dos preocupaciones que dominan la calle
En el diálogo con ciudadanos de Santo Domingo y Santiago, dos temas emergieron con fuerza: la delincuencia y los apagones. Paliza respondió a ambos con matices. Sobre seguridad, argumentó que la tasa de homicidios ha bajado y que el país registra algunos de los indicadores más bajos de la región, pero admitió que la percepción ciudadana no siempre acompaña las estadísticas. “Hay una cantidad apreciable de gente que lo menciona como tema de preocupación. Hay que escuchar y ver por qué”, señaló.
Sobre los apagones, el ministro no pudo ofrecer el mismo argumento de percepción versus realidad, porque la realidad misma confirma las quejas. Las interrupciones del servicio eléctrico siguen siendo una constante en barrios y municipios donde la distribución falla con independencia de cuánta energía se genere en las plantas. Esa es, precisamente, la falla que Paliza reconoció sin rodeos.
El balance más amplio: logros que conviven con deudas pendientes
Más allá del sector eléctrico, el ministro presentó un cuadro de avances en otras áreas de la gestión gubernamental. Entre los puntos destacados figuran:
- Reducción de los índices de pobreza en los últimos años.
- Crecimiento sostenido de las exportaciones y del turismo.
- Aumento de la expectativa de vida de los dominicanos en aproximadamente un año durante los últimos seis años, con la meta de alcanzar los 77 años de promedio.
- Inversiones en infraestructura de transporte, a pesar de que el congestionamiento vial persiste en las principales ciudades.
Sobre este último punto, Paliza fue enfático: “Por el hecho de que haya entaponamiento, que lo hay, no podemos decir que no hemos avanzado en el sector transporte”. La lógica es aplicable también al sector energético, aunque en ese caso el propio ministro reconoció que el avance fue parcial e insuficiente.
Cuando fue consultado sobre una posible calificación de los seis años de gestión del presidente Abinader, Paliza declinó emitir un juicio, argumentando que hacerlo implicaría evaluarse a sí mismo. La respuesta fue coherente con su rol, pero también dejó en evidencia que el balance final del Gobierno en materia de sector eléctrico lo escribirán, en última instancia, los usuarios que cada noche esperan que la luz no se vaya.

