La economía dominicana cerró el primer semestre de 2026 con una señal contundente: múltiples canales impulsan divisas al país de forma simultánea y sostenida. Entre enero y junio, los ingresos en moneda extranjera superaron los US$26,500 millones, un salto de US$2,800 millones frente al mismo período de 2025. El dato no es solo una cifra récord; es la evidencia de que la República Dominicana ha diversificado su base de captación de dólares más allá del turismo y las remesas.
Lo que revelan los números: exportaciones y oro lideran el despegue
Las exportaciones se convirtieron en uno de los motores más dinámicos del semestre. Según el Banco Central de la República Dominicana (BCRD), el total exportado alcanzó los US$8,745.7 millones, un crecimiento del 16.6 % respecto al primer semestre de 2025. Dentro de ese bloque, el oro emergió como el componente más explosivo: sus exportaciones sumaron US$1,591.9 millones, lo que representa un incremento de US$648.8 millones, equivalente al 68.8 %. La combinación de mejoras en la producción minera y precios internacionales elevados —que oscilan entre US$4,394 y US$4,437 por onza troy— explica buena parte de ese salto.
El turismo, por su parte, no se quedó atrás. El sector generó US$6,716.0 millones en divisas, un aumento del 15.3 % que vino acompañado de un incremento del 7.9 % en la llegada de visitantes, superando los 6.5 millones de personas en el período analizado. Estos dos sectores, exportaciones y turismo, concentran la mayor parte del flujo de moneda extranjera y reflejan una demanda externa sostenida por los productos y destinos dominicanos.
Por qué la inversión extranjera directa cambia el panorama estructural
Más allá de los ingresos corrientes, la inversión extranjera directa (IED) aporta una dimensión diferente al análisis: no solo trae dólares, sino que los ancla en proyectos productivos de mediano y largo plazo. En el primer semestre de 2026, la IED alcanzó los US$3,276.5 millones, un crecimiento del 7.7 % frente al año anterior. El BCRD destaca que aproximadamente dos tercios de ese monto corresponde a nuevos capitales, con un ingreso notable de US$1,604.6 millones solo entre abril y junio.
La distribución sectorial de esos capitales revela una apuesta diversificada:
- El sector energético absorbe el 27.8 % de la IED.
- El sector turístico capta el 20.1 % de los flujos.
- El resto se distribuye en otras actividades productivas y de servicios.
Con este ritmo, el BCRD proyecta que la IED superará los US$5,300 millones al cierre de 2026, lo que consolidaría un nuevo máximo histórico para el país en atracción de capitales extranjeros.
Remesas y estabilidad cambiaria: el efecto acumulado que impulsan divisas
Las remesas, consideradas históricamente un pilar esencial del flujo de divisas dominicano, también registraron un crecimiento del 6.7 % en el semestre. Aunque su ritmo de expansión es más moderado que el de las exportaciones o la IED, su regularidad y volumen las mantienen como un componente estructural del ingreso de moneda extranjera.
El efecto acumulado de todos estos canales que impulsan divisas se traduce en condiciones macroeconómicas más estables. El BCRD señala que el incremento en el flujo de moneda extranjera contribuye directamente a la estabilidad del tipo de cambio y a la acumulación de reservas internacionales, dos variables que inciden en la confianza de los agentes económicos y en el costo del crédito.
Este contexto se enmarca en un desempeño económico general que también sorprende al alza. El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) registró un crecimiento interanual del 6.4 % en junio, con una expansión acumulada del 4.5 % entre enero y junio. Los sectores de construcción, minería y turismo lideran ese dinamismo, lo que sugiere que el flujo de divisas no es un fenómeno aislado, sino el reflejo de una economía que crece con tracción en múltiples frentes al mismo tiempo.

