La permisología impulsa hoy uno de los ciclos más dinámicos que ha vivido el sector de la construcción dominicana en años recientes. En julio de 2026, la actividad constructiva registró un crecimiento interanual del 8.1%, según datos del Banco Central de la República Dominicana, una cifra que cobra mayor dimensión cuando se contrasta con el modesto 3.8% que marcó el mismo período del año anterior. Detrás de ese salto no hay un solo factor, sino una confluencia de reformas institucionales, inversión privada y financiamiento que juntos reconfiguran el panorama del sector.
Lo que revelan las 921 licencias del primer semestre
El dato más contundente del período es la emisión de 921 licencias de construcción durante el primer semestre de 2026, lo que representa un aumento del 80% frente al mismo lapso de 2025. Pero el volumen de permisos no es el único indicador que sorprende: la inversión aprobada a través de esos permisos creció un 157%, superando los RD$330 millones. Ambas cifras apuntan en la misma dirección: los procesos de aprobación de nuevas obras se agilizaron de forma sustancial, y los desarrolladores respondieron con mayor actividad.
Para dimensionar el impacto proyectado, el informe del Banco Central ofrece un ejercicio revelador: si el ritmo de emisión de licencias del primer semestre se hubiera sostenido durante todo el año, 2026 habría cerrado con 1,842 licencias, superando en 480 el total de 1,362 licencias otorgadas en 2025. De ese universo previo, el 80% tuvo componente habitacional, lo que subraya que el impulso no es solo comercial o industrial, sino que toca directamente la producción de vivienda.
Por qué el crecimiento no se explica con un solo factor
El Banco Central es explícito en señalar que el comportamiento positivo de la construcción no puede atribuirse únicamente a las mejoras en la permisología. El organismo identifica al menos tres motores que operaron de forma simultánea durante el período analizado:
- Mejoras institucionales en los procesos de aprobación de obras, orientadas a la agilidad y la transparencia.
- Ejecución de proyectos de inversión privada de mediana y gran escala.
- Mayor dinamismo de la inversión pública en infraestructura y edificaciones.
A estos tres elementos se suma el comportamiento del crédito. En julio, el financiamiento al sector creció un 18.2% interanual, lo que se traduce en más de RD$28 mil millones en crédito adicional disponible para constructores y desarrolladores. Esa inyección de liquidez actuó como catalizador, permitiendo que los proyectos aprobados se convirtieran efectivamente en obras en ejecución y no quedaran paralizados por restricciones de capital.
El crecimiento de julio, aunque sólido en el 8.1%, sí mostró una desaceleración respecto al 14.9% registrado en junio. Sin embargo, esa moderación no altera la tendencia general del año, que sigue siendo marcadamente superior a la de 2025 y refleja una base de actividad más amplia y diversificada.
La gestión de Bisonó y el contexto institucional que lo cambió todo
Las cifras de permisología impulsan también una lectura política e institucional del período. El salto en la emisión de licencias ocurrió bajo la gestión de Víctor “Ito” Bisonó al frente del Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones, cargo que ocupó durante seis meses: desde su nombramiento el 6 de enero de 2026 hasta su designación como ministro de Relaciones Exteriores el 16 de agosto del mismo año. En ese lapso, las reformas en los procesos de aprobación transformaron la velocidad y la transparencia con que el Estado respondía a las solicitudes del sector privado.
El informe del Banco Central establece una relación directa entre esas mejoras institucionales y el aumento en la actividad constructiva, lo que convierte a la permisología en una variable de política pública con consecuencias económicas medibles. Cuando los trámites se simplifican y los tiempos se reducen, los inversionistas actúan: ese es el mecanismo que los datos de 2026 confirman con claridad.

