La República Dominicana se prepara para asumir uno de los roles más relevantes del multilateralismo regional: la presidencia Cepal, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, en un momento en que el mundo atraviesa fracturas geopolíticas, aceleración tecnológica y reconfiguración de las cadenas productivas globales. El país no solo será anfitrión de la reunión, sino que liderará la agenda regional durante los próximos dos años.
La presidencia Cepal llega en un momento de quiebre global
El encuentro se celebrará del 7 al 9 de octubre en Santiago de los Caballeros, la segunda ciudad más importante del país y considerada el principal polo industrial fuera de la capital. La elección de esta sede no es casual: responde directamente a la intención de mostrar a las delegaciones internacionales la transformación productiva que ha experimentado la región norte dominicana, con visitas técnicas programadas a empresas del sector industrial de la provincia.
El evento reunirá a ministros, autoridades gubernamentales, representantes de organismos multilaterales, sector privado, academia y sociedad civil bajo el tema “Gestión de las transformaciones en una era de rupturas”. Lejos de ser un encuentro protocolar, la reunión tiene un mandato concreto: evaluar cómo América Latina y el Caribe puede navegar un entorno marcado por la fragmentación multilateral, las tensiones geopolíticas y las crisis humanitarias.
Luis Fidel Yáñez, secretario de la Cepal, precisó que la reunión cumple un doble propósito: permitir a los gobiernos analizar el contexto geopolítico y geoeconómico actual, y aprobar el programa de trabajo institucional. Entre los ejes temáticos figuran la transformación digital, la inteligencia artificial, la integración económica regional y la macroeconomía para el desarrollo, áreas en las que el organismo presentará recomendaciones de política específicas.
Lo que revela el rol dominicano en la agenda multilateral
República Dominicana ocupa actualmente una de las vicepresidencias de la Cepal y, con este encuentro, asumirá formalmente la presidencia por un período de dos años. El canciller Víctor “Ito” Bisonó subrayó que la gestión dominicana al frente del organismo estará orientada a fomentar consensos y acercar posiciones entre países con realidades muy distintas, una tarea que adquiere especial peso en un escenario de creciente polarización internacional.
La agenda arrancará el 7 de octubre con un almuerzo de bienvenida ofrecido por la vicepresidenta Raquel Peña. Posteriormente se desarrollará un panel sobre el impacto del diálogo público-privado en la transformación del país, seguido de diálogos entre cancilleres y altos funcionarios sobre iniciativas vinculadas a los cambios geopolíticos, económicos y tecnológicos que marcan la coyuntura global.
- Transformación digital e inteligencia artificial
- Integración económica regional
- Macroeconomía para el desarrollo
- Estabilización de Haití e inclusión educativa
- Iniciativa Meta 2036 del presidente Luis Abinader
Precisamente, la iniciativa Meta 2036, impulsada por el presidente Luis Abinader, será uno de los elementos que República Dominicana pondrá sobre la mesa regional. El objetivo de esta hoja de ruta es duplicar el PIB real del país para ese año mediante reformas estructurales centradas en productividad y capital humano, un modelo que el gobierno dominicano aspira a posicionar como referencia para la región.
Dos documentos que marcarán el debate regional
La reunión también servirá de plataforma para presentar dos documentos centrales elaborados por la Cepal. El primero, titulado “Gestión de las transformaciones en una era de rupturas”, analizará las condiciones externas que condicionan el desarrollo de la región. El segundo, “Rupturas y oportunidades”, ofrecerá propuestas concretas para que América Latina y el Caribe pueda prosperar en el nuevo entorno geopolítico.
Otro tema que formará parte del debate es el compromiso de República Dominicana con la estabilización de Haití, incluyendo la incorporación de niños haitianos al sistema educativo dominicano, una iniciativa que refleja la dimensión humanitaria de la política exterior del país. En conjunto, estos elementos consolidan el papel de la nación caribeña como un actor con voz propia dentro del sistema multilateral latinoamericano, justo cuando la presidencia Cepal le otorga una tribuna de alcance regional.

