Estados Unidos bombardea Irán por primera vez en casi un mes, rompiendo una tregua que ya había comenzado a mostrar sus grietas. Los ataques, ejecutados con drones sobre la isla de Larak, en el golfo Pérsico, confirman que el frágil equilibrio alcanzado tras semanas de negociaciones se ha derrumbado, y que el conflicto entre Washington y Teherán entra en una nueva fase de escalada.
EE UU bombardea Irán en Larak: lo que revelan los primeros reportes
La Guardia Revolucionaria iraní confirmó durante la madrugada que los ataques aéreos dejaron varios muertos y heridos, aunque las cifras exactas no fueron divulgadas. En un comunicado oficial, un portavoz del cuerpo militar calificó la operación como una “agresión terrorista” que, según advirtió, será “castigada”. La contundencia del lenguaje utilizado sugiere que Teherán no tiene intención de absorber el golpe en silencio.
Desde el lado estadounidense, un oficial del Ejército citado por la televisión catarí Al Jazeera precisó que los objetivos del ataque eran dos lanzacohetes iraníes ubicados en la isla. La elección del blanco no es casual: Larak se encuentra estratégicamente situada cerca del estrecho de Ormuz, uno de los corredores de tránsito de petróleo más críticos del mundo, y ha sido escenario recurrente de tensiones entre ambas potencias a lo largo del conflicto.
Por qué el colapso del alto el fuego sacude el tablero geopolítico
Este ataque no surge en el vacío. Se produce directamente después del colapso de las negociaciones de paz y de la expiración de un alto el fuego de 60 días que había contenido temporalmente las hostilidades. La ruptura de ese acuerdo dejó a ambas partes sin un marco diplomático operativo, y Washington respondió con un doble movimiento: primero, anunció un nuevo paquete de sanciones económicas contra Teherán; luego, retomó las operaciones militares.
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, fue explícito al respecto: no descartó más “ataques cinéticos” si la situación lo requiere. La declaración, lejos de ser una advertencia retórica, establece una doctrina de respuesta activa que deja abierta la puerta a nuevas operaciones en cualquier momento. Para Irán, eso significa que la amenaza no ha terminado con los bombardeos de esta madrugada.
- Los ataques fueron ejecutados con drones sobre la isla de Larak.
- La Guardia Revolucionaria reportó muertos y heridos sin precisar cifras.
- Los objetivos confirmados fueron dos lanzacohetes iraníes en la isla.
- El ataque se produce tras la expiración de un alto el fuego de 60 días.
- EE UU anunció además un nuevo paquete de sanciones económicas contra Teherán.
La isla de Larak, prácticamente desconocida para el gran público hasta hace poco, se ha convertido en uno de los puntos de mayor tensión del conflicto precisamente por su posición geográfica. Controlar o neutralizar activos militares en esa zona equivale a proyectar poder sobre el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Que EE UU bombardea Irán en ese enclave específico no es un detalle menor: es un mensaje estratégico tan importante como el propio ataque.
Lo que queda por ver es si Teherán responderá de forma simétrica, si optará por una escalada asimétrica a través de sus aliados regionales, o si buscará reabrir algún canal diplomático antes de que la situación se salga de control. Por ahora, la promesa de que la agresión será “castigada” y la advertencia estadounidense de que no se descartan más operaciones dibujan un escenario en el que la próxima semana podría ser decisiva.

