La República Dominicana despidió este domingo a uno de los arquitectos silenciosos de su sistema financiero. Freddy A. Reyes Pérez, fundador de la Asociación La Nacional de Ahorros y Préstamos, falleció el 30 de agosto dejando un vacío en el sector del ahorro, la vivienda y la educación superior del país. Hasta su muerte, se desempeñaba como presidente del Consejo de Consultores y Asesores de la institución que él mismo creó hace más de cinco décadas.
De San Pedro de Macorís al mundo: la trayectoria que nadie esperaba
Freddy A. Reyes nació el 14 de junio de 1936 en San Pedro de Macorís. Su formación intelectual comenzó en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde en 1959 obtuvo el título de Doctor en Derecho. Ejerció como abogado durante sus primeros años de vida profesional, pero pronto su horizonte se amplió hacia la diplomacia, un campo en el que dejaría una huella igualmente profunda.
Su carrera diplomática lo llevó a cumplir funciones en América del Sur y Japón, país desde el cual recibió una condecoración del Emperador japonés, un reconocimiento poco común para un profesional dominicano de su generación. En 1964, representó a la República Dominicana como agregado en los Juegos Olímpicos de Tokio, un hito que ilustra la dimensión internacional de su perfil mucho antes de que fundara la institución financiera que lo haría célebre en el país.
Freddy A. Reyes y la apuesta que cambió el acceso a la vivienda
En 1972, Reyes Pérez tomó la decisión que definiría su legado: fundó la Asociación La Nacional de Ahorros y Préstamos, una entidad que bajo su liderazgo se convirtió en un pilar del financiamiento habitacional para miles de familias dominicanas. La institución no solo promovió la cultura del ahorro, sino que facilitó el acceso a la vivienda en un contexto en que ese derecho era inalcanzable para gran parte de la población.
Más allá del crédito hipotecario, La Nacional impulsó iniciativas en áreas tan diversas como educación, salud, deporte y medio ambiente, consolidándose como una entidad con vocación social. Reyes Pérez presidió la Junta de Directores de la institución hasta abril de 2021, cuando fue designado presidente del Consejo de Consultores y Asesores, cargo que ocupó hasta su fallecimiento.
Su influencia en el sector trascendió las fronteras de La Nacional. Presidió organismos nacionales e internacionales vinculados al financiamiento de viviendas y al movimiento de ahorros y préstamos, entre ellos la Liga Dominicana de Asociaciones de Ahorros y Préstamos (LIDAAPI). También ocupó cargos directivos en entidades regionales e internacionales enfocadas en el mismo sector, posicionando a la República Dominicana en foros globales sobre vivienda y finanzas populares.
El académico y diplomático que completó un perfil sin precedentes
La dimensión académica de Reyes Pérez es tan relevante como la financiera. Fue profesor fundador y decano de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), institución que en 2025 le otorgó el título de Doctor Honoris Causa en reconocimiento a una vida dedicada al conocimiento y al servicio público. Su paso por la academia dejó generaciones de profesionales formados bajo su influencia directa.
A ese perfil se suma su rol como cónsul honorario de Trinidad y Tobago en República Dominicana, cargo que ejerció desde 1991 y que reforzó los lazos diplomáticos entre ambas naciones caribeñas durante más de tres décadas. La combinación de abogado, diplomático, educador y empresario financiero lo convierte en una figura difícilmente replicable en la historia contemporánea del país.
- Doctor en Derecho por la UASD (1959)
- Agregado diplomático en los Juegos Olímpicos de Tokio (1964)
- Condecorado por el Emperador de Japón
- Fundador de la Asociación La Nacional de Ahorros y Préstamos (1972)
- Presidente de la Junta de Directores de La Nacional hasta abril de 2021
- Profesor fundador y decano de la UNPHU
- Doctor Honoris Causa de la UNPHU (2025)
- Cónsul honorario de Trinidad y Tobago en RD desde 1991
- Presidente de la LIDAAPI y organismos internacionales del sector
Con la partida de Freddy A. Reyes, la República Dominicana pierde a uno de los constructores más completos de su arquitectura institucional moderna: un hombre que pasó de los tribunales a la diplomacia, de las aulas universitarias a la dirección de una entidad financiera que aún hoy sostiene el sueño de la vivienda propia para miles de familias dominicanas.

