En 2025, la República Dominicana acumuló un total de 2,390,401 infracciones de tránsito, y una sola categoría concentró casi un tercio de ese volumen: el incumplimiento del uso del casco entre motociclistas. Con más de 758,000 casos registrados, no usar casco se consolidó como la infracción vial más frecuente del año, una cifra que expone la brecha persistente entre la norma escrita y el comportamiento real en las calles dominicanas.
Lo que revela la cifra: por qué no usar casco domina el ranking de infracciones
La distancia entre la primera y la segunda infracción más común es elocuente. Mientras que no usar casco superó los 758,000 registros, el no portar licencia de conducir o tenerla vencida sumó 319,284 casos, y las infracciones por carecer de seguro vehicular o tenerlo vencido alcanzaron 235,990. En el extremo opuesto, el no uso del cinturón de seguridad apenas llegó a 111,718 infracciones, lo que sugiere que la cultura del casco entre motociclistas sigue siendo el talón de Aquiles de la seguridad vial en el país.
La Ley 63-17 sobre Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial es clara al respecto: tanto el conductor como el pasajero de una motocicleta están obligados a llevar un casco homologado, correctamente colocado y abrochado. No se trata de una recomendación, sino de una exigencia legal. Sin embargo, los números demuestran que la obligación normativa no ha sido suficiente para modificar el hábito masivo de circular sin protección.
- Infracciones por no usar casco: más de 758,000
- Infracciones por licencia ausente o vencida: 319,284
- Infracciones por seguro ausente o vencido: 235,990
- Infracciones por no usar cinturón de seguridad: 111,718
El Intrant endurece los criterios para usar casco homologado
Ante este panorama, el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) ha dado pasos concretos para elevar el estándar de fiscalización. En noviembre de 2025, la institución implementó una normativa técnica que define con precisión los requisitos que debe cumplir un casco para ser considerado homologado. El mensaje implícito es importante: no basta con llevar cualquier casco; el accesorio debe garantizar protección real en caso de accidente, lo que excluye los modelos que no superan los estándares técnicos establecidos.
La medida no quedó en papel. En 2026, el Intrant ejecutó un programa de capacitación dirigido a 105 agentes de la Digesett, con el objetivo de que los fiscalizadores puedan identificar en campo si un casco cumple o no con los criterios de homologación. Este entrenamiento especializado busca cerrar una laguna operativa que durante años permitió que cascos de baja calidad o mal colocados pasaran desapercibidos durante los operativos de control.
La combinación de una normativa técnica más exigente y agentes capacitados para aplicarla representa un cambio de enfoque: de la sanción genérica a la fiscalización informada. El reto, sin embargo, sigue siendo de escala. Con más de 758,000 infracciones por no usar casco registradas en un solo año, la transformación del comportamiento vial de los motociclistas dominicanos requerirá algo más que operativos: educación sostenida, campañas de concienciación y, sobre todo, la convicción de que el casco no es un trámite legal, sino una barrera entre la vida y la muerte en cada trayecto.

