Los primeros sondeos a pie de urna de las elecciones israelíes apuntan a una victoria a Netanyahu y su partido Likud, que se convertiría en la fuerza más votada de la próxima Knéset. Sin embargo, los números no alcanzan para gobernar: la coalición de derechas liderada por el primer ministro quedaría a once escaños de la mayoría necesaria, abriendo una noche electoral de incertidumbre que podría redefinir el mapa político del país.
Lo que revelan los sondeos: 50 escaños frente a los 61 necesarios
Según las encuestas realizadas a la salida de los colegios electorales, Netanyahu y sus aliados obtendrían 50 escaños, una cifra que queda muy por debajo del umbral de 61 requerido para formar gobierno en solitario. En el otro extremo, el partido de la oposición Yashar, encabezado por el exgeneral Gadi Eisenkot, podría alcanzar los 53 escaños, lo que lo situaría como el bloque más numeroso del parlamento. Los 17 escaños restantes se repartirían entre dos partidos árabes, cuyo peso podría resultar decisivo para cualquier intento de investidura.
La aritmética parlamentaria abre una posibilidad que hasta ahora parecía improbable: Eisenkot podría sumar una mayoría apoyándose en los partidos árabes. No obstante, el propio líder de Yashar ha descartado públicamente esa alianza en repetidas ocasiones, lo que convierte el escenario en un tablero de negociaciones sin salida clara. La noche del recuento promete ser tan larga como incierta.
Una participación histórica que sacude el análisis electoral
Más allá de los escaños, el dato que nadie esperaba llegó desde las urnas: la participación electoral alcanzó el 77,7% a las 22:00 horas, superando con claridad el 70,6% registrado en las elecciones de 2022 y convirtiéndose en la cifra más alta a esa hora desde 1999. A las 20:00 horas, la Comisión Central Electoral (CCE) ya había registrado un 74,3% de participación, por encima de todos los comicios anteriores comparables.
La alta afluencia no fue ajena a la tensión política del día. Netanyahu instó públicamente a sus votantes a acudir a las urnas, advirtiendo sobre la movilización en comunidades árabes y de izquierda. En su campaña, el primer ministro repitió que lo que estaba en juego era la preservación del Estado judío, enmarcando la elección como una disyuntiva entre un gobierno de derechas liderado por el Likud o uno de izquierdas con apoyo árabe.
Acusaciones cruzadas y una jornada marcada por la tensión
La jornada electoral no estuvo exenta de controversia. El Likud solicitó extender el horario de votación alegando una alta afluencia de votantes, pero la CCE rechazó la petición. Tanto Netanyahu como otros líderes de su coalición lanzaron acusaciones de posibles fraudes electorales, a las que la Comisión respondió asegurando que no existe evidencia de manipulaciones sistemáticas y que los casos denunciados están siendo atendidos de forma individual.
El partido Yashar, por su parte, acusó a Netanyahu de intentar socavar la confianza en el proceso electoral y de preparar el terreno para impugnar los resultados en caso de derrota. Sus dirigentes instaron a sus seguidores a lograr una victoria lo suficientemente amplia como para evitar cualquier disputa posterior sobre el recuento.
La Policía de Israel también protagonizó varios episodios que añadieron tensión a la jornada. Entre los incidentes registrados destacan:
- La detención de tres agentes del partido árabe Ra’am acusados de soborno a votantes.
- La detención de un hombre en Tel Aviv por intentar agredir a Yair Golan, líder del partido Demócratas.
- El rechazo de la CCE a la solicitud del Likud de ampliar el horario de cierre de los colegios electorales.
Con los resultados finales aún pendientes de confirmación, Israel afronta una noche en la que la victoria a Netanyahu en votos no garantiza su continuidad en el poder. La negociación de coaliciones, en un parlamento fragmentado y con partidos árabes como árbitros involuntarios, marcará las próximas semanas de la política israelí. Más información sobre el sistema electoral israelí está disponible en el sitio oficial de la Comisión Central Electoral de Israel.

