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Exportaciones dominicanas a Haití crecen 35 % pese a riesgos

Exportaciones dominicanas a Haití crecen 35 % pese a riesgos

Las exportaciones dominicanas a Haití registraron un crecimiento del 35 %, alcanzando un total de 812.4 millones de dólares movilizados a través de aproximadamente 1,886 productos y 1,277 exportadores distribuidos en 20 provincias del país. El dato, revelado por ProDominicana, confirma que República Dominicana se ha consolidado como un proveedor esencial para el mercado haitiano, incluso en medio de una de las crisis de seguridad más graves que ha enfrentado ese país en décadas. La paradoja es tan llamativa como inquietante: el comercio crece, pero los riesgos también.

Lo que revelan las cifras detrás del crecimiento

El volumen de las exportaciones dominicanas hacia Haití abarca una canasta diversa de bienes que va mucho más allá de los productos de consumo básico. Entre los rubros más relevantes figuran fundición de hierro y acero, sal, azufre, yesos, cemento, maquinaria, aparatos eléctricos, papel y materias plásticas. A estos se suman artículos de primera necesidad como alimentos y productos de limpieza, que según el presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), Celso Juan Marranzini, convierten a República Dominicana en un eslabón insustituible para los consumidores haitianos.

Lo que hace especialmente sensible esta dependencia comercial es que una parte significativa de los productos elaborados en el país está destinada exclusivamente al mercado haitiano. No tienen salida alternativa en el mercado local dominicano. Eso significa que cualquier interrupción en el flujo comercial no solo afecta a los importadores del lado haitiano, sino que golpea directamente la producción y el empleo en República Dominicana. La relación, en ese sentido, es de doble vía aunque no siempre se perciba así.

La inseguridad que sacude el comercio fronterizo

El crecimiento de las exportaciones dominicanas contrasta con un escenario de frontera cada vez más complejo. La crisis de seguridad en Haití, agravada por la desaparición de miembros de un cuerpo militar y la expansión territorial de las pandillas armadas, ha comenzado a trasladar sus efectos al ámbito comercial de forma concreta. Ricardo Rosario, presidente de la Central Nacional de Detallistas Unidos, señaló que la inseguridad ha incrementado los costos logísticos para los importadores haitianos, quienes se han visto obligados a desplazarse hacia zonas fronterizas con menor actividad criminal para poder realizar sus compras.

Este desplazamiento no es menor: implica rutas más largas, mayor exposición al riesgo y encarecimiento de los fletes, factores que terminan repercutiendo en el precio final de los productos para el consumidor haitiano. Rosario respaldó las medidas adoptadas por el gobierno dominicano frente a la crisis, pero fue claro al advertir que la situación ha llevado a varios comerciantes a abandonar directamente el mercado haitiano cuando los riesgos superan los beneficios potenciales.

  • Aumento de costos logísticos por rutas alternativas más largas.
  • Desplazamiento de compradores hacia zonas fronterizas con menor violencia.
  • Retiro de algunos exportadores dominicanos ante la percepción de riesgo elevado.
  • Presión sobre productos sin mercado alternativo en República Dominicana.

Contrabando y control aduanero: el otro frente de la crisis

La inseguridad no solo encarece la logística; también abre espacios para el contrabando. El desorden en la frontera ha generado preocupaciones en el sector privado dominicano, ya que la falta de control facilita que mercancías destinadas a Haití ingresen de regreso al mercado dominicano sin cumplir las normativas tributarias y aduaneras correspondientes. Esto distorsiona la competencia local y erosiona los márgenes de los comerciantes que sí operan dentro de la legalidad.

Frente a este escenario, las autoridades tributarias y aduaneras dominicanas han intensificado el monitoreo del flujo de mercancías en los puntos de cruce. El objetivo es doble: proteger el mercado interno de una competencia desleal y garantizar que el crecimiento de las exportaciones dominicanas se sostenga sobre bases formales y verificables. Marranzini, desde el Conep, subrayó la necesidad de mantener una atención sostenida sobre el impacto de la inseguridad en la frontera, reconociendo que los comerciantes dominicanos han desarrollado cierta capacidad de adaptación al mercado haitiano, pero que esa adaptación tiene límites cuando la violencia escala sin freno.

El reto para República Dominicana es sostener el dinamismo de sus exportaciones dominicanas hacia Haití sin exponer a sus empresarios a riesgos que el Estado no puede garantizar que serán contenidos. El crecimiento del 35 % es un logro real, pero también es una señal de alerta: cuanto más depende la economía de esa relación comercial, mayor es la vulnerabilidad ante una crisis que, por ahora, no muestra señales claras de resolución.

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