El presidente Luis Abinader otorgó este miércoles la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella, en el grado de Gran Cruz, placa de plata, al excanciller y embajador emérito Roberto Álvarez, en reconocimiento a una trayectoria diplomática que se extiende por más de tres décadas y que marcó la política exterior de la República Dominicana durante los últimos seis años. La distinción, formalizada mediante el decreto núm. 646-26, convierte este acto en el cierre oficial de una de las gestiones más activas en la historia reciente de la Cancillería dominicana.
Lo que Abinader destacó de Roberto Álvarez en el Palacio Nacional
La ceremonia se celebró en el Salón Embajadores del Palacio Nacional, ante la presencia de ministros, embajadores y funcionarios del gobierno que acompañaron al homenajeado en un acto cargado de simbolismo institucional. Abinader tomó la palabra para subrayar los más de treinta años de servicio público de Álvarez, su compromiso con el país y su papel en el fortalecimiento del servicio exterior dominicano. El mandatario resaltó, en particular, la labor del excanciller en elevar la carrera diplomática como profesión de Estado y en mejorar la representación del país en los principales foros multilaterales del mundo.
El ministro de Relaciones Exteriores, Víctor «Ito» Bisonó, fue el encargado de dar lectura al decreto que formaliza la condecoración. El texto consigna los servicios prestados por Álvarez durante su gestión como Ministro de Relaciones Exteriores entre 2020 y 2026, y enumera sus esfuerzos en la defensa de la soberanía nacional, la promoción de la democracia y la protección de los derechos humanos como ejes centrales de su mandato al frente de la Cancillería.
La voz de Roberto Álvarez: diplomacia, Haití y el legado que deja
Al recibir la distinción, Roberto Álvarez agradeció al presidente y repasó los hitos de su gestión con la mesura propia de quien ha pasado décadas en la arena diplomática. Destacó los esfuerzos realizados para modernizar el servicio diplomático y fortalecer la carrera de los funcionarios dominicanos en el ámbito internacional, una agenda que, según sus propias palabras, buscaba transformar la representación exterior del país en una estructura más profesional y sostenible.
Uno de los momentos más significativos de su intervención fue la mención de su trabajo ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para asegurar respaldo internacional a una misión de seguridad en Haití. Álvarez enfatizó la importancia de esos esfuerzos para restablecer la estabilidad en el país vecino y crear las condiciones necesarias para la celebración de elecciones libres, un objetivo que situó como una prioridad estratégica para la región y para la República Dominicana en particular.
Una carrera que comenzó en 1966 y no se detuvo
Durante la lectura de la semblanza a cargo del periodista y diplomático Aníbal de Castro, quedó en evidencia la profundidad de una trayectoria que va mucho más allá de sus seis años como canciller. Álvarez se vinculó al servicio exterior dominicano en 1966, pasando por la Organización de los Estados Americanos (OEA) y ocupando cargos relevantes en diversas instancias internacionales a lo largo de décadas. Su formación en derecho y relaciones internacionales, combinada con un compromiso sostenido con la defensa de los derechos humanos, fue subrayada como el hilo conductor de una carrera que lo llevó desde los primeros escalones del servicio exterior hasta la cima de la diplomacia dominicana.
- Vinculación al servicio exterior dominicano desde 1966
- Representación ante la Organización de los Estados Americanos (OEA)
- Gestión como Ministro de Relaciones Exteriores (2020-2026)
- Trabajo ante el Consejo de Seguridad de la ONU en el expediente haitiano
- Reconocimiento como embajador emérito de la República Dominicana
La Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella en su grado de Gran Cruz representa la más alta distinción que el Estado dominicano puede otorgar a quienes han servido al país con excelencia. Con esta condecoración, el gobierno de Abinader cierra formalmente el ciclo de Roberto Álvarez al frente de la política exterior dominicana, sellando con un reconocimiento institucional una gestión que dejó huella en la diplomacia multilateral y en la modernización del servicio exterior del país.

