La Cumbre Iberoamericana de Madrid fue el escenario donde el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, lanzó una crítica directa a la comunidad internacional: el mundo reaccionó tarde a la alerta de RD sobre la crisis en Haití. Según Ulloa, República Dominicana advirtió en repetidas ocasiones sobre el deterioro de la situación haitiana, pero esas señales fueron ignoradas hasta que las pandillas tomaron el control de gran parte de Puerto Príncipe y la violencia alcanzó niveles extremos, incluyendo el secuestro de cuatro soldados salvadoreños.
La alerta de RD que el mundo tardó en escuchar
Durante su intervención en la cumbre, Ulloa fue contundente al señalar que la República Dominicana había planteado con insistencia la necesidad de que la comunidad internacional asumiera la crisis haitiana como una responsabilidad compartida. Sin embargo, la respuesta global llegó solo cuando la situación ya había escalado a un punto crítico. “República Dominicana ha planteado con insistencia que es necesario que la comunidad internacional asuma la crisis haitiana como una responsabilidad compartida”, declaró el vicepresidente salvadoreño ante los líderes reunidos en Madrid.
Esta omisión colectiva tiene consecuencias concretas: las pandillas haitianas lograron consolidar su dominio territorial en la capital y en otras zonas del país antes de que se articulara una respuesta internacional coordinada. Para Ulloa, ese retraso no es un dato menor, sino el reflejo de una falla estructural en la forma en que la comunidad global gestiona las crisis regionales emergentes.
El Salvador en Haití: rescates, alianzas y una presencia que no es ocupación
Más allá de la crítica diplomática, Ulloa ofreció detalles sobre la participación militar de El Salvador en territorio haitiano. Explicó que el presidente Nayib Bukele supervisa personalmente las operaciones militares salvadoreñas, las cuales están orientadas a la protección de ciudadanos salvadoreños y al rescate de personas secuestradas. Según el vicepresidente, las tropas han logrado rescates exitosos y han brindado apoyo a un contingente militar de Chad que se encontraba bajo ataque de grupos criminales haitianos.
Ante posibles cuestionamientos sobre la naturaleza de esa presencia militar, Ulloa fue enfático: la movilización de tropas salvadoreñas no debe interpretarse como una ocupación. Se trata, según explicó, de un acuerdo bilateral formalizado con las autoridades haitianas, lo que otorga legitimidad jurídica a su despliegue en el país. Este marco legal distingue la intervención salvadoreña de otras formas de presencia militar no consensuada.
- Rescate de ciudadanos salvadoreños secuestrados en Haití
- Apoyo al contingente militar de Chad bajo ataque de pandillas
- Supervisión directa del presidente Bukele sobre las operaciones
- Presencia amparada en un acuerdo bilateral con autoridades haitianas
Una cumbre, una crisis y el peso del tiempo perdido
La Cumbre Iberoamericana se celebró en un momento en que el desarrollo y el bienestar regional son temas ineludibles, pero la crisis haitiana impuso su propia agenda. El llamado de Ulloa no es solo un reproche al pasado, sino una advertencia hacia el futuro: ignorar las alertas tempranas de países fronterizos como República Dominicana tiene un costo humano y geopolítico que la región no puede seguir subestimando. La alerta de RD, reiterada durante meses, quedó como testimonio de lo que ocurre cuando la diplomacia multilateral actúa por reacción y no por anticipación.
En ese sentido, la voz del vicepresidente salvadoreño en Madrid no representó únicamente la posición de San Salvador, sino que amplificó un reclamo que Santo Domingo ha sostenido con insistencia: Haití es una responsabilidad compartida, y el tiempo para actuar siempre fue antes de que la crisis se desbordara.

