El presidente Luis Abinader lanzó este fin de semana una advertencia directa a las filas de su propio partido: las divisiones internas representan el mayor riesgo para el Partido Revolucionario Moderno (PRM), y permitirlas sería un error que el partido no puede darse el lujo de cometer. El mensaje llegó en un momento de particular relevancia, durante un encuentro del Comité Nacional del PRM donde se discuten reformas estatutarias y la elección de nuevas autoridades partidarias.
Lo que Abinader advirtió sobre las divisiones internas
En su intervención ante el Comité Nacional, Abinader reconoció que en una organización política de la envergadura del PRM es natural que emerjan múltiples aspiraciones y distintos intereses entre quienes aspiran a posiciones de liderazgo. Lejos de ver eso como un problema, el mandatario lo calificó como una fortaleza, pero con una condición inamovible: que el interés colectivo siempre prevalezca sobre el individual.
“Lo que nos debilita sería permitir que las diferencias legítimas se conviertan en divisiones innecesarias; lo que nos debilitaría sería olvidar que el compañero nuestro no es nuestro adversario”, enfatizó el presidente ante los miembros del comité. La frase resume con precisión el tono de su mensaje: la competencia interna es válida, pero la fractura no tiene cabida.
El discurso de Abinader apunta a un equilibrio delicado que todo partido gobernante enfrenta cuando se acercan ciclos electorales: cómo gestionar las ambiciones legítimas de sus figuras sin que esas tensiones erosionen la cohesión que los llevó al poder. En el caso del PRM, esa cohesión ha sido uno de sus activos políticos más valorados desde su llegada al gobierno en 2020.
El verdadero adversario, según el presidente
Abinader fue enfático en redefinir quién es el adversario real del partido. Para el presidente, los enemigos del PRM no están dentro de sus filas, sino en fenómenos estructurales que afectan a la sociedad dominicana: el atraso, la pobreza y la desigualdad. Estos tres elementos, señaló, son los que verdaderamente obstaculizan el progreso de los dominicanos y los que deben concentrar la energía del partido.
Esta reencuadre del discurso tiene una función política clara: desactivar la narrativa de confrontación interna y redirigir la atención hacia la agenda de gobierno. Al colocar los problemas sociales como el enemigo común, Abinader busca que las disputas por candidaturas o posiciones no consuman el capital político del partido antes de tiempo.
- El atraso como obstáculo al desarrollo nacional
- La pobreza como desafío estructural pendiente
- La desigualdad como freno al progreso colectivo de los dominicanos
El encuentro del Partido Revolucionario Moderno también sirvió de escenario para analizar una solicitud de reforma a los estatutos del partido, un proceso que suele generar debate interno sobre las reglas del juego para las próximas contiendas. La elección de nuevas autoridades partidarias añade otra capa de tensión al momento político que vive la organización.
Un liderazgo que apuesta por la unidad como estrategia
No es la primera vez que Abinader coloca la unidad en el centro de su discurso interno. A lo largo de su gestión, el presidente ha reiterado en múltiples ocasiones que la cohesión del PRM es un requisito indispensable para alcanzar los objetivos que el partido se ha trazado. Lo que cambia ahora es el contexto: con reformas estatutarias en discusión y nuevas autoridades por elegir, el llamado a la unidad adquiere una urgencia concreta.
La advertencia sobre las divisiones internas no es solo un mensaje de principios; es también una señal de que el liderazgo del partido está atento a las tensiones que pueden surgir en esta etapa. Abinader parece apostar por anticiparse a los conflictos antes de que escalen, usando su autoridad como presidente de la República y figura central del PRM para fijar los límites de lo que considera una competencia sana frente a una fractura dañina.
En definitiva, el mensaje del presidente fue tan político como filosófico: un partido que se fragmenta desde adentro pierde antes de llegar a cualquier batalla externa. Y en ese escenario, las divisiones internas serían, en sus propias palabras, lo único capaz de debilitar al PRM.

