La crisis de seguridad en Haití tiene una dimensión que va más allá de las calles y los enfrentamientos armados. El vocero del bloque de diputados del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Amado Díaz, lanzó una advertencia que sacude el análisis convencional sobre el conflicto: sectores del empresariado haitiano podrían estar ofreciendo protección a las pandillas que controlan amplias zonas del país, motivados por intereses económicos concretos.
Lo que revela Amado Díaz sobre los empresarios haitianos
Según el legislador, la solución al caos en Haití no pasará únicamente por la persecución militar de los líderes de las bandas armadas. Díaz argumentó que algunos empresarios haitianos habrían encontrado en estas organizaciones criminales una fórmula conveniente: obtener seguridad privada de facto mientras evitan el pago de impuestos al Estado, una ecuación que, a su juicio, les resulta más rentable que operar dentro de la legalidad.
Esta lectura reencuadra el problema. Si los grupos armados cuentan con respaldo económico desde sectores formales de la sociedad, las operaciones de inteligencia y militares dirigidas exclusivamente a capturar cabecillas en terreno podrían resultar insuficientes. El diputado fue explícito: quienes realmente sostienen estas estructuras criminales no siempre están en las calles, sino que pueden ser individuos que se benefician silenciosamente de sus actividades.
Por qué la crisis haitiana es más profunda de lo que parece
Díaz subrayó que los intereses económicos constituyen un factor clave en la perpetuación de las pandillas y en la dificultad para desarticularlas, incluso con presión internacional. La advertencia apunta a una realidad incómoda: buscar a los cabecillas en la calle podría ser un esfuerzo infructuoso si quienes los financian y protegen operan desde posiciones de poder económico y social.
El legislador no identificó a ningún empresario en particular ni presentó pruebas concretas que sustenten sus afirmaciones. Sin embargo, insistió en que la situación en Haití exige un análisis más amplio que el que ofrecen las operaciones convencionales contra grupos armados. Sus declaraciones llegan en un momento de alta tensión regional, marcado por los esfuerzos internacionales para estabilizar el país y por las acciones tomadas por El Salvador tras la desaparición de varios de sus militares en territorio haitiano.
- Las pandillas controlan amplias áreas de Haití, limitando la autoridad del Estado.
- Sectores empresariales podrían financiar a estos grupos a cambio de protección y exención de impuestos.
- La persecución militar de cabecillas, sin atacar las redes de financiamiento, podría ser insuficiente.
- La comunidad internacional mantiene operaciones activas para combatir a los grupos armados.
La posición de República Dominicana ante el conflicto
En cuanto a la posible participación dominicana en el conflicto, Amado Díaz fue categórico: la República Dominicana debe mantenerse al margen de cualquier operación militar en Haití. El diputado fundamentó esta postura en las tensiones históricas entre ambas naciones, advirtiendo que una intervención directa podría agravar una situación que ya de por sí es extraordinariamente compleja.
La declaración del vocero del PRM refleja una posición que busca separar la preocupación legítima por la estabilidad regional de cualquier impulso intervencionista. Para Díaz, el camino hacia una solución duradera en Haití pasa por comprender las redes de poder que sostienen a las pandillas, incluyendo a los empresarios haitianos que podrían estar operando en la sombra, antes de apostar exclusivamente por la fuerza. Más información sobre los esfuerzos de estabilización puede consultarse en el sitio oficial de la Organización de las Naciones Unidas.

