Amado Díaz, vocero del bloque de diputados del Partido Revolucionario Moderno (PRM), lanzó una hipótesis que sacude el debate sobre la crisis haitiana: las pandillas que controlan amplias zonas de ese país no operan en el vacío, sino que podrían estar siendo protegidas por empresarios haitianos que se benefician económicamente de su relación con estas organizaciones criminales. La declaración reencuadra el problema de seguridad en Haití como algo más que un fenómeno de violencia callejera.
Lo que revela Díaz sobre los empresarios haitianos y las pandillas
Para el legislador del PRM, la crisis de seguridad en Haití tiene capas que los operativos militares no pueden resolver por sí solos. Según su análisis, el sector empresarial haitiano habría encontrado una forma de convivir con las bandas armadas, al punto de depender de ellas para garantizar su propia estabilidad. “El empresariado haitiano parece haberse adaptado a las bandas, ya que estas les ofrecen garantías de seguridad y probablemente les cobran menos impuestos”, afirmó Díaz durante sus declaraciones.
Esta lógica, si se confirma, explicaría por qué los esfuerzos internacionales para desmantelar estas organizaciones han encontrado resistencia más allá del terreno militar. El congresista fue directo al señalar que perseguir a los líderes de las bandas en las calles podría ser una estrategia equivocada: “Buscar a los jefes de estas bandas en las calles podría ser una pérdida de tiempo, porque quienes realmente las protegen son quienes se benefician de sus actividades”.
Entre los elementos que, según Díaz, sostienen esta dinámica, se pueden identificar al menos tres factores que él sugiere como determinantes:
- La provisión de seguridad privada que las pandillas ofrecen a negocios y propiedades.
- Una carga tributaria informal que, según el legislador, resultaría menor que los impuestos estatales.
- La ausencia de un Estado haitiano funcional que pueda ofrecer alternativas reales de protección.
Por qué República Dominicana debe mantenerse al margen del conflicto
Las declaraciones de Amado Díaz emergen en un momento de creciente presión internacional sobre Haití. El caso más reciente que ha elevado la tensión en la región es la desaparición de cuatro efectivos salvadoreños en territorio haitiano, lo que ha intensificado el debate sobre la participación de países vecinos en operaciones de seguridad. En ese contexto, Díaz fue categórico respecto al rol que debe asumir la República Dominicana.
“Debemos mantenernos al margen del conflicto actual, aunque esta situación es más profunda de lo que se puede imaginar”, concluyó el legislador, apelando a las tensiones históricas entre ambas naciones como argumento central para evitar una intervención directa. Para Díaz, la complejidad del vínculo dominico-haitiano hace que cualquier participación militar dominicana en suelo haitiano sea un riesgo político y diplomático que el país no debería asumir.
Aunque el diputado no aportó nombres de empresarios ni evidencias documentadas que respalden sus afirmaciones sobre la protección a las pandillas, su planteamiento abre una línea de análisis que los organismos internacionales involucrados en la estabilización de Haití, como la Organización de las Naciones Unidas, deberán considerar si pretenden atacar las raíces económicas del problema y no solo sus manifestaciones armadas. La tesis de Díaz, en definitiva, desplaza el foco de los líderes de las bandas hacia quienes, desde las sombras del sector privado, podrían estar garantizando su supervivencia.

