El presidente colombiano Abelardo de la Espriella volvió a protagonizar una escena que mezcla exhibición de fuerza y controversia: esta vez, presentó ante la prensa cuatro cadáveres cubiertos con lonas blancas, resultado de un operativo policial ejecutado en el barrio Los Olivos de Riohacha contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACS). Entre los abatidos figuraba Naín Andrés Pérez Toncel, alias Bendito Menor, identificado como uno de los principales cabecillas de esa organización criminal.
De la Espriella y el operativo que calificó de “impecable”
Flanqueado por altos mandos militares y policiales, el mandatario destacó que la acción fue ejecutada por un Comando Especial de la Dijín y no escatimó en elogios hacia sus fuerzas de seguridad. Calificó el operativo de “impecable” y subrayó que la muerte de Bendito Menor representa un avance concreto en la política de seguridad de su gobierno. Según las autoridades, Pérez Toncel, de tan solo 26 años, había sometido a la población de La Guajira y el Caribe a través del narcotráfico y la extorsión desde al menos 2019, cuando comenzó a consolidar su liderazgo dentro del frente Javier Cáceres de las ACS.
Los cuatro cuerpos presentados corresponden, además de al propio Bendito Menor, a su pareja Rosa Angélica Tarazona, alias La Bebesita, y a dos de sus escoltas. La disposición de los cadáveres en el suelo, ante las cámaras y micrófonos, marcó el tono de una presentación que el gobierno enmarcó como un mensaje directo al crimen organizado que opera en la región Caribe.
Lo que revela la segunda polémica de De la Espriella en días
La escena en Riohacha no ocurrió en el vacío. Apenas el martes anterior, De la Espriella había generado una ola de críticas tras difundirse un vídeo en el que caminaba entre los cadáveres de 23 disidentes de las FARC abatidos en un operativo militar en el departamento del Guaviare. Las imágenes desataron un debate nacional sobre los límites entre la exhibición de resultados en seguridad y el respeto a los derechos humanos, con voces que cuestionaron si ese tipo de puesta en escena es compatible con los valores que un jefe de Estado debe promover.
Lejos de moderar su postura, el presidente repitió el gesto días después en Riohacha, lo que para sus críticos confirma una línea deliberada de comunicación política basada en la visibilización de los muertos del crimen. Para sus defensores, en cambio, se trata de una demostración de transparencia y de voluntad política para enfrentar estructuras que durante años operaron con impunidad en el norte del país.
El perfil de Bendito Menor: de negociador de paz a objetivo militar
La trayectoria de Naín Andrés Pérez Toncel condensa una de las contradicciones más reveladoras del conflicto colombiano. Las autoridades lo vincularon a homicidios, narcotráfico y extorsión desde 2019, pero en 2025 fue designado como negociador en un proceso de paz, lo que le otorgó una visibilidad institucional que no frenó su actividad delictiva. Su muerte en el operativo de Riohacha cierra un ciclo que ilustra las tensiones entre los intentos de negociación y la presión militar sobre grupos armados que no abandonan sus estructuras criminales.
Entre los elementos que las autoridades destacaron de su perfil se encuentran:
- Liderazgo del frente Javier Cáceres de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
- Vinculación al narcotráfico y homicidios desde 2019.
- Designación como negociador en un proceso de paz en 2025.
- Control territorial sobre poblaciones de La Guajira y el Caribe mediante extorsión.
El operativo en Los Olivos de Riohacha se inscribe así en una estrategia de seguridad que De la Espriella ha convertido en uno de los ejes visibles de su gobierno, con resultados que sus aliados celebran y con métodos que sus opositores siguen cuestionando. La Dijín no ha emitido hasta el momento un comunicado oficial detallado sobre las circunstancias exactas del operativo, aunque el propio presidente asumió la vocería pública del resultado.

