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Faride Raful: el desorden de motoristas no puede continuar

Faride Raful: el desorden de motoristas no puede continuar

La muerte de un chofer a manos de un grupo de motoristas encendió las alarmas en el Gobierno dominicano. Faride Raful, ministra de Interior y Policía, salió al frente con un mensaje directo: el desorden que exhiben muchos conductores de motocicletas en las vías del país no puede seguir siendo tolerado, y las autoridades intensificarán la fiscalización para garantizar el cumplimiento de las leyes de tránsito.

El crimen que obligó a Faride Raful a hablar

Durante una conferencia de prensa, la ministra se pronunció sobre la muerte de David Carlos Abreu Quesada, un chofer que fue agredido mortalmente por un grupo de motoristas tras un incidente en las vías. El caso conmocionó a la opinión pública y abrió un debate urgente sobre el clima de violencia que se vive en las calles dominicanas.

Raful no esquivó la gravedad del momento. Planteó abiertamente la necesidad de reflexionar sobre qué tipo de sociedad se está construyendo, y lanzó una pregunta que resonó más allá de la sala de prensa: ¿queremos ser un pueblo que graba tragedias o uno que valora la vida humana? La pregunta no era retórica. Era el eje de toda su intervención.

En cuanto a las denuncias que señalaban que la víctima había buscado ayuda en un destacamento policial antes de ser atacada, la ministra fue categórica: las investigaciones no encontraron evidencia que respalde esa versión. Según informó, las grabaciones disponibles muestran que Abreu Quesada no se detuvo en ningún puesto policial y que terminó dirigiéndose al Palacio de Justicia, donde ocurrió el incidente fatal.

El pacto social que la seguridad ciudadana exige

Más allá del caso concreto, Faride Raful aprovechó el espacio para articular una postura más amplia sobre la seguridad ciudadana. Subrayó que el llamado a un pacto social por la seguridad, promovido por la Procuraduría General de la República, no es una iniciativa aislada, sino una respuesta directa a preocupaciones reales que se discuten en las mesas de seguridad que operan en todo el país bajo la dirección del Ministerio de Interior y Policía.

La ministra fue enfática en un punto: la seguridad no es responsabilidad exclusiva del Estado. “La seguridad se construye entre todos”, afirmó, dejando claro que el comportamiento responsable de cada ciudadano es tan determinante como la acción de las autoridades. En ese marco, el desorden de motoristas no es solo un problema de tránsito, sino un síntoma de una fractura más profunda en la convivencia social.

Raful también abordó el peso estadístico de las motocicletas en la accidentalidad y la criminalidad del país. Las cifras son contundentes:

  • Las motocicletas están implicadas en un alto número de accidentes de tránsito a nivel nacional.
  • Son frecuentemente utilizadas como medio de escape o herramienta en la comisión de delitos.
  • La falta de cumplimiento de normas de tránsito está en la raíz de muchos de estos incidentes.
  • Las carreras clandestinas representan una de las actividades ilegales de mayor riesgo en las vías.

Lo que las autoridades harán diferente desde ahora

La ministra reconoció que el marco normativo existe, pero que el verdadero desafío está en la efectividad de su aplicación. Para enfrentarlo, confirmó que las autoridades trabajan de forma coordinada con la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) y la Policía Preventiva, con el objetivo de aumentar la supervisión en las vías y desmantelar actividades ilegales como las carreras clandestinas.

Sin embargo, Raful fue honesta sobre los límites de esa estrategia: sin una mayor concienciación ciudadana, las medidas de control tienen un alcance limitado. La ministra distinguió entre los motoristas que utilizan sus vehículos de forma responsable como herramienta de trabajo —la mayoría, según reconoció— y quienes violan sistemáticamente las normas o emplean las motocicletas para evadir a la justicia o cometer delitos. Para estos últimos, insistió en que el sistema de justicia debe garantizar sanciones efectivas dentro de un enfoque integral.

El mensaje final de Faride Raful fue un llamado directo a la ciudadanía: respetar las normas de tránsito no es una opción, sino una condición para la convivencia pacífica. En un país donde el desorden de motoristas ha cobrado vidas, esa convocatoria llega cargada de urgencia.

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