Explosiones de gran magnitud han impactado la isla de Jarg, un enclave crítico para la exportación de petróleo de Irán, donde se obtiene el 90% del crudo del país.
Detalles del ataque y sus implicaciones
La agencia estatal Mehr informa sobre un ataque directo a la isla, indicando responsabilidades hacia Estados Unidos e Israel, aunque las autoridades de Teherán aún no han proporcionado detalles sobre posibles daños. Se observan columnas de humo en el área portuaria, lo que sugiere que la infraestructura podría estar seriamente afectada. Según el portal Axios, los ataques han estado dirigidos a objetivos militares, similar a lo que ocurrió tres semanas atrás.
Este incidente se produce en un momento delicado, ya que coincide con el vencimiento del ultimátum de Donald Trump para que Irán reabra el estrecho de Ormuz. La situación ha elevado la tensión en la región; si Jarg es incapacitada, las repercusiones sobre el suministro de petróleo podrían ser inmediatas y la reacción impredecible. Los mercados están mostrando nerviosismo ante el riesgo de que esta importante arteria energética vuelva a ser un foco de conflicto.
Reacciones y posibles consecuencias
Trump ha indicado que la toma de Jarg podría ser factible, pero expertos militares advierten que implicaría un alto riesgo. Ubicada a solo 25 kilómetros de la costa iraní, las fuerzas estadounidenses estarían vulnerables a los misiles y drones de la Guardia Revolucionaria, que ha amenazado con atacar las infraestructuras energéticas de los aliados de Washington en la zona. Esta operación podría derivar en una escalada militar significativa en el golfo Pérsico.
- La Oficina de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido ha notificado que un proyectil de origen desconocido ha impactado contra un buque portacontenedores al sur de la isla de Kish.
- Este hecho está bajo investigación, ya que no se ha determinado quién lanzó el proyectil ni si el buque era el objetivo.
- La tripulación se encuentra a salvo y no se han reportado daños ambientales.
La creciente tensión en la región se agrava con la intensificación de conflictos entre Irán y Estados Unidos, lo que plantea riesgos significativos para la estabilidad del mercado energético global.

