El Gobierno de Panamá intensificó este fin de semana la respuesta humanitaria tras el terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el país el viernes, con el presidente José Raúl Mulino al frente de las operaciones de distribución de alimentos y rehabilitación de infraestructuras. La restauración parcial de las vías terrestres ha sido el factor clave que ha permitido acelerar las ayudas tras sismo hacia las provincias más golpeadas.
Lo que revela la visita de Mulino al IMA de Herrera
Durante una inspección a las instalaciones del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) en la provincia de Herrera, Mulino supervisó personalmente el armado de miles de bolsas de alimentos destinadas a las provincias de Los Santos y Coclé, dos de las zonas más afectadas por el movimiento telúrico. El mandatario, que ha recorrido las regiones damnificadas desde el mismo viernes, subrayó que la prioridad inmediata es garantizar que los suministros lleguen a quienes realmente los necesitan.
“Lo primordial son las bolsas de comida. Estas incluyen arroz, frijoles y otros productos que se entregarán de manera organizada para garantizar que lleguen a quienes realmente lo necesitan”, declaró el presidente. Junto a la distribución de víveres, las autoridades trabajan en paralelo en el reabastecimiento de agua potable, un recurso crítico en localidades como Tonosí, el pueblo más cercano al epicentro, ubicado a unos 180 kilómetros de la capital y que este domingo aún permanecía sin agua ni electricidad. Sus habitantes se congregaron frente a la iglesia para rezar en medio de la incertidumbre.
Ayudas tras sismo: cifras que dimensionan el esfuerzo logístico
El alcance de la operación de respuesta queda reflejado en los datos que manejan las autoridades. El Ministerio de Seguridad Pública confirmó el envío de aproximadamente 26 toneladas de ayuda humanitaria por vía aérea a las áreas de más difícil acceso, un volumen que incluye agua embotellada, alimentos no perecederos y artículos de primera necesidad. La distribución terrestre, por su parte, se ha reactivado gracias a la rehabilitación de rutas estratégicas, entre ellas la carretera que conduce a Tonosí.
El balance de daños materiales continúa creciendo a medida que avanzan las inspecciones. Hasta el momento, las estructuras afectadas superan las 1,400, distribuidas de la siguiente manera:
- 840 residencias y edificios
- 419 escuelas
- Más de 60 edificios gubernamentales
- 24 centros de salud
- 12 hoteles
- 27 iglesias
A pesar de la magnitud del desastre, las autoridades panameñas no han reportado víctimas fatales ni personas desaparecidas. El saldo se limita a cerca de una treintena de heridos leves, un resultado que el propio Mulino calificó de “milagro” dado el poder destructivo del seísmo.
Clases suspendidas y el camino hacia la normalidad
Como parte de las medidas de recuperación, el presidente anunció la suspensión de clases a nivel nacional el lunes, con el objetivo de dar margen a las comunidades para organizarse y atender las necesidades más urgentes. La intención del Gobierno es retomar la actividad escolar y la dinámica habitual del país a partir del martes, una señal de que las autoridades confían en que la fase más crítica de la emergencia está siendo contenida. La celeridad con la que se han canalizado las ayudas tras sismo refleja la apuesta del Ejecutivo por evitar que la crisis humanitaria se prolongue más allá de lo estrictamente necesario. Más información sobre la gestión de riesgos en Panamá está disponible en el Sistema Nacional de Protección Civil de Panamá (SINAPROC).

