El papa León XIV confirmó este lunes la aceptación de la renuncia de monseñor Francisco Ozoria Acosta como arzobispo metropolitano de Santo Domingo y ordinario militar de la República Dominicana. Con esta decisión, que formaliza un proceso canónico largamente anticipado, la Iglesia católica dominicana abre una nueva etapa en la institución eclesiástica más antigua del continente americano.
La renuncia de Ozoria y el relevo que nadie esperaba tan pronto
La formalización de la renuncia de Ozoria se produjo apenas dos días después de que el arzobispo cumpliera 75 años, la edad que el Código de Derecho Canónico establece para que los obispos presenten su dimisión al pontífice. Durante una misa de acción de gracias celebrada en su honor el pasado domingo, el propio Ozoria anticipó que este lunes se oficializaría el proceso, convirtiendo la ceremonia en un acto de despedida ante el clero arquidiocesano y los fieles.
La información fue difundida a través de un comunicado oficial de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, que recoge dos disposiciones papales distintas: la aceptación de la renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Santo Domingo y el nombramiento específico de monseñor Carlos Tomás Morel Diplán para el Ordinariato Militar. Este segundo acto no era automático: aunque Morel Diplán ya era arzobispo coadjutor con derecho a sucesión en la arquidiócesis, la conducción pastoral de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional requería una designación expresa del pontífice.
Con este doble movimiento, el Vaticano consolida en una sola figura la autoridad sobre ambas jurisdicciones eclesiásticas, tal como estipula el concordato vigente entre la Santa Sede y la República Dominicana. Ozoria, por su parte, pasa a ostentar el título de arzobispo emérito de Santo Domingo, cerrando así una etapa de diez años al frente de la arquidiócesis, desde su designación por el papa Francisco en 2016.
Morel Diplán: el perfil del nuevo arzobispo de Santo Domingo
El relevo recae en un prelado con raíces en el norte del país. Morel Diplán, oriundo de Moca, provincia Espaillat, realizó su formación sacerdotal en la capital y acumuló experiencia como obispo auxiliar de Santiago, una de las principales jurisdicciones eclesiásticas de la República Dominicana. Ese recorrido le otorga un conocimiento directo de las dinámicas pastorales del país y relaciones consolidadas con el clero arquidiocesano, factores que facilitarán su integración al gobierno de la Arquidiócesis Primada de América.
Su paso por Santiago no es un dato menor. Liderar esa diócesis implica gestionar tensiones sociales, institucionales y pastorales de envergadura, un entrenamiento que el Vaticano parece haber valorado al momento de estructurar la sucesión. La ceremonia del domingo, que contó con la presencia de Morel Diplán junto a miembros del clero arquidiocesano, funcionó en la práctica como el primer acto público del traspaso de mando.
- Cargo anterior: Arzobispo coadjutor con derecho a sucesión de la Arquidiócesis de Santo Domingo
- Nuevo cargo: Arzobispo metropolitano de Santo Domingo y ordinario militar de la República Dominicana
- Origen: Moca, provincia Espaillat
- Formación: Sacerdotal en Santo Domingo; experiencia episcopal en Santiago
Lo que revela este cambio para la Iglesia dominicana
La transición en la Arquidiócesis de Santo Domingo no es un simple trámite administrativo. La renuncia de Ozoria marca el fin de un ciclo que atravesó momentos de alta visibilidad pública para la Iglesia católica dominicana, incluyendo debates sobre política social, migración y laicidad. Morel Diplán hereda una institución con peso histórico y simbólico considerable: la Arquidiócesis de Santo Domingo es reconocida como la Primada de América, la primera establecida en el continente.
El nuevo arzobispo asume además la responsabilidad del Ordinariato Militar, lo que lo coloca como interlocutor directo de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en materia espiritual y pastoral. Esta doble jurisdicción, ratificada por el concordato con el Vaticano, convierte al arzobispo de Santo Domingo en una figura con influencia que trasciende el ámbito estrictamente religioso. Con la renuncia de Ozoria aceptada formalmente por León XIV, la Iglesia dominicana enfrenta ahora el desafío de consolidar ese liderazgo en un contexto social en permanente transformación.

