El ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Víctor “Ito” Bisonó, lanzó una revelación que complica el panorama de la seguridad regional: la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no ha podido determinar cuándo ni cómo las municiones dominicanas halladas en poder de grupos armados en Haití llegaron hasta ese país. La declaración del funcionario abre interrogantes sobre rutas de desvío, cadenas de custodia y la antigüedad de un material bélico que, en algunos casos, supera los cincuenta años de fabricación.
Lo que el informe de la ONU no logra explicar sobre las municiones dominicanas
Bisonó fue enfático al señalar que las autoridades dominicanas han cooperado activamente con la investigación internacional. Según el ministro, el propio informe de la Organización de las Naciones Unidas reconoce las acciones de seguimiento emprendidas por República Dominicana ante posibles sustracciones de material bélico. Sin embargo, ese mismo documento no ofrece respuestas concretas sobre el origen del traslado.
“Hay municiones que datan de más de 50 años”, afirmó el ministro, instando a los periodistas a revisar directamente el informe para constatar la antigüedad y las marcas del material incautado. El dato no es menor: la vejez de las municiones complica cualquier rastreo lineal, pues implica que pudieron haber cambiado de manos en múltiples momentos a lo largo de décadas, sin que exista un registro claro de cada transferencia.
La antigüedad del material, por sí sola, no permite establecer cuándo fueron trasladadas a territorio haitiano ni cuál fue la ruta seguida. Esa brecha informativa es, precisamente, la que la ONU no ha podido cerrar hasta ahora.
Antecedentes de sustracción que el ministro puso sobre la mesa
Lejos de eludir el tema, Bisonó recordó casos concretos de desaparición de municiones dentro de las propias instituciones dominicanas. Mencionó un incidente ocurrido hace uno o dos años vinculado a un oficial del Ejército que fue detenido por sustracción de material. “Ese fue el caso del Ejército. Y en otro caso de la Policía también”, agregó el funcionario, reconociendo que los desvíos internos han existido y han sido atendidos por las autoridades competentes.
Estos antecedentes son relevantes porque ilustran una vulnerabilidad estructural que no es exclusiva de República Dominicana, pero que adquiere una dimensión crítica cuando el material sustraído termina cruzando fronteras y reforzando el arsenal de organizaciones delictivas. El hecho de que ambos casos hayan derivado en detenciones sugiere que los mecanismos de control interno funcionaron, aunque no antes de que parte del material desapareciera.
- Caso del Ejército: oficial detenido por sustracción de municiones hace aproximadamente uno o dos años.
- Caso de la Policía: incidente similar documentado por las autoridades dominicanas.
- Informe de la ONU: reconoce las acciones de seguimiento de República Dominicana ante posibles desvíos.
República Dominicana y su rol en la seguridad regional frente a la crisis haitiana
El hallazgo de municiones con marcas dominicanas en manos de grupos armados en Haití ha encendido las alarmas en el ámbito de la seguridad regional. La situación en el país vecino, marcada por el avance de pandillas que controlan amplias zonas del territorio, convierte cualquier flujo de armamento en un asunto de consecuencias directas para toda la cuenca del Caribe.
Bisonó subrayó que el informe destaca la colaboración activa de República Dominicana en la investigación, un punto que el gobierno dominicano ha querido dejar claro ante la comunidad internacional. La cooperación con la ONU, en este contexto, forma parte de un esfuerzo más amplio por demostrar que el país no es un corredor permisivo para el tráfico de armas, sino un actor comprometido con la estabilidad de la región.
No obstante, la pregunta que persiste —y que el informe de la ONU no responde— es cómo las municiones dominicanas recorrieron el camino desde arsenales o depósitos hasta las manos de las pandillas que hoy desafían al Estado haitiano. Mientras esa cadena no se reconstruya con precisión, el debate sobre responsabilidades y rutas de desvío seguirá abierto, y las municiones dominicanas continuarán siendo un punto de tensión diplomática y de seguridad en la relación entre ambos países.

