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La maldición de México en la Copa del Mundo continúa

La maldición de México en la Copa del Mundo continúa

La historia volvió a repetirse. México cayó eliminado en los octavos de final del Mundial 2026 ante Inglaterra por 2-3, extendiendo una racha que ya acumula diez ediciones consecutivas sin alcanzar los cuartos de final. Lo que hace más dolorosa esta derrota es que el equipo llegó invicto al duelo, con cuatro victorias previas que alimentaban la esperanza de romper, por fin, una de las maldiciones más persistentes del fútbol internacional.

La Copa del Mundo que México no pudo conquistar

El camino del Tri en este torneo había sido sólido. Victorias ante Sudáfrica, Corea del Sur, República Checa y Ecuador colocaron a México como uno de los equipos en mejor forma del torneo al llegar a la fase eliminatoria. Sin embargo, los Three Lions demostraron por qué son uno de los favoritos: Jude Bellingham y un penalti de Harry Kane marcaron la diferencia frente a los goles de Quiñones y Raúl Jiménez, que no fueron suficientes para sostener la ilusión mexicana.

Al término del partido, el seleccionador Javier Aguirre anunció su renuncia con la cabeza en alto, reconociendo que los errores cometidos durante el encuentro fueron determinantes en el resultado. Lejos de la amargura, Aguirre elogió el potencial de sus jugadores y les tendió el puente hacia el futuro: alentó a su sucesor, Rafa Márquez, a continuar el proceso de desarrollo del fútbol mexicano, dejando una transición pactada y sin fracturas.

Lo que revela una maldición que cumple cuatro décadas

Para entender el peso de esta eliminación, hay que remontarse a 1986, cuando México organizó su propio Mundial y alcanzó los cuartos de final, la última vez que el equipo llegó tan lejos en la competencia. Desde entonces, diez ediciones han pasado sin que el Tri logre igualar aquella hazaña, construyendo una racha que ya forma parte del imaginario colectivo del fútbol latinoamericano.

El recorrido de esas eliminaciones es un mapa de frustraciones acumuladas:

  • Italia 1990: descalificación previa al torneo por alineaciones indebidas, con sanción de la FIFA.
  • Estados Unidos 1994: eliminación en octavos ante Bulgaria.
  • Francia 1998: caída ante Alemania en la misma ronda.
  • Corea-Japón 2002: derrota ante Estados Unidos en octavos.
  • Sudáfrica 2010 y Brasil 2014: nuevas eliminaciones en octavos de final.
  • Rusia 2018: el Tri no logró superar la fase de grupos.
  • Qatar 2022: otra eliminación en la fase de grupos.
  • Estados Unidos, Canadá y México 2026: eliminación en octavos ante Inglaterra.

Cada una de estas salidas tiene su propio relato, pero todas comparten el mismo desenlace: México siempre se queda a las puertas de los cuartos de final, como si existiera un techo invisible que el equipo no logra atravesar.

Rafa Márquez y el peso de lo que viene

La figura de Rafa Márquez como sucesor de Aguirre no es casual. El exdefensa del Barcelona es uno de los jugadores más respetados en la historia del fútbol mexicano y llega al cargo con el mandato implícito de transformar no solo los resultados, sino la mentalidad con la que México afronta los grandes torneos. Aguirre, al nombrarlo públicamente en su discurso de despedida, le transfirió tanto la responsabilidad como el capital simbólico de un proceso que, según él mismo reconoció, ha dejado jugadores con capacidad real para competir al más alto nivel.

El reto de Márquez será convertir esa capacidad individual en una identidad colectiva capaz de romper la maldición de la Copa del Mundo que persigue al Tri desde hace cuatro décadas. La próxima cita mundialista será la prueba definitiva de si el cambio generacional que se avecina es suficiente para reescribir una historia que, por ahora, sigue contando siempre el mismo final.

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