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Pedro Morales: Lo que dije de Gonzalo, Raquel, Omar, Alofoke y Wellington antes de que pasara

Pedro Morales: Lo que dije de Gonzalo, Raquel, Omar, Alofoke y Wellington antes de que pasara
Por: Pedro Morales – Consultor en IA, automatizaciones y marketing digital con experiencia en gestión de crisis, director ejecutivo del grupo de medios La Nave Digital, fundador del periódico digital Liderazgo Noticioso y de la agencia de automatizaciones IA Liderazgo Digital MS.

¿Qué hace uno con una verdad que nadie quiere escuchar todavía?

Durante años, mi respuesta fue sencilla: escribirla. Dejarla fechada. Dejar que el tiempo hiciera el trabajo que la gente no quería hacer.

Este no es un artículo de análisis como los que suelo publicar. Es un balance. Quizás lo lean pocos, y lo entiendan menos. Pero hay cosas que uno necesita dejar escritas, aunque sea para sí mismo.

Tras varios años en la comunicación y el análisis político desde la República Dominicana, algunos más allá de los amigos y de quienes vieron de cerca mi trayectoria, empezaron a mirar hacia mis latitudes profesionales y decidieron ponerme asunto. Y cuando eso pasa, conviene contar de dónde viene uno.

Los cimientos que no salen en la foto

Casi por casualidad me puse frente a una cámara por primera vez. Casi por casualidad terminé en los controles de producción de un canal de televisión digital, a los mandos de vMix, y hasta hicimos pinitos armando un noticiero en Naranja TV Dominicana con jóvenes universitarios de Comunicación que buscaban sus primeros minutos frente a una cámara. Hoy alguno de esos jóvenes está en la primera línea de la comunicación dominicana. Esa es una de las satisfacciones que no aparecen en ningún currículum.

La televisión digital daba sus primeros pasos. Recuerdo como si fuera ayer aquella tarde-noche con un importante comunicador que dirigía uno de los programas matutinos más vistos del país y dirigía con mano firme dos periódicos digitales. Le dije: la televisión digital es el futuro; tienes dos digitales y un programa de primer nivel, solo te falta un canal. Miró hacia el futuro, confió en mis palabras y dijo: manos a la obra.

Dimos los primeros pasos. Lanzamos el canal. Mejoramos el posicionamiento de los periódicos. Hoy es uno de los grupos de medios más relevantes de la comunicación dominicana.

Cuando se cuenta esa historia, mi nombre no aparece. Lo digo sin rencor. Dirigí el proyecto durante un año, y mi vocación emprendedora me dijo que mi etapa había terminado y que tenía que seguir mi camino. No fui yo quien lo convirtió en lo que es hoy. Pero sí estuve cuando se pusieron los cimientos. Unos cimientos fuertes y con visión.

Los cimientos no salen en la foto. Pero sin ellos no hay edificio.

La hemeroteca no miente

Desde pequeño tuve una facilidad especial para buscar información y conectar datos. Nunca fui el estudiante de codos en la mesa y notas perfectas, pero lo que aprendía se quedaba. El marketing digital y la consultoría convirtieron esa intuición en método: leer patrones, medir lo que otros no miden, desconfiar del número que todo el mundo repite. Por vocación, ese método terminó apuntando a la política, y empecé a escribir mis primeros artículos de opinión. Algunos lectores me felicitaban por mi peculiar forma de ver la comunicación política.

Otros me decían loco. Que no conocía la política dominicana. Y luego, cuando el análisis se cumplía, llegaba la llamada: “Pedro, tenías razón”.

No lo cuento para cobrar. Lo cuento porque está escrito, y lo escrito no se puede reescribir.

En 2019, en mi propio periódico digital, me pregunté si Gonzalo Castillo era penco o se hacía el penco, y teoricé sobre el teatro detrás de aquella campaña ¿Gonzalo Castillo, es «penco» o se hace el «penco»?. Lo más suave que me dijeron fue que no sabía de política. Hoy Gonzalo es precandidato presidencial del PLD para 2028, encabeza las preferencias de su partido y dejó atrás aquel peinado a lo Forrest Gump y las famosas “pencadas” El penco que no era penco: Gonzalo Castillo vuelve distinto..

En 2023, desde la tribuna de La Voz de la Tarde, en el canal 6, planteé que la vicepresidenta Raquel Peña podía ser la Gonzalo Castillo del PRM, la candidata de Luis Abinader, como Gonzalo Castillo fue de Danilo Medina: la figura de perfil técnico que nadie veía como presidenciable y que podía terminar en la boleta de 2028. Para muchos era impensable. Dos años después, ella misma confesó que sueña con subir las escalinatas del Palacio Nacional como la primera mandataria del país. Sus posibilidades se han reducido por distintas situaciones, y es justo decirlo. Pero la aspiración que yo leí entonces, que yo intuia, hoy es pública.

En esas mismas fechas sostuve que ningún líder del PRM podía enfrentar a Omar Fernández sin cargar una derrota en su trayectoria. Que donde aspirara Omar, mejor que no aspirara nadie de la casa. El PRM terminó poniendo a un externo, Guillermo Moreno, para no quemar ningún barco propio. Omar ganó con más del 56% de los votos.

También dije que el único que podía hacerle frente era Tony Peña Guaba, capaz de aglutinar el sentimiento peñagomista y perredeísta dentro del PRM y frenar la fuga de votos hacia la latitud de los verdes. Esa no se dio. Y lo escribo con la misma claridad con la que escribo los aciertos: no se dio porque el PRM decidió no jugar esa partida. En la práctica, regaló la senaduría de la capital. Decenas de miles de perremeístas votaron por sus diputados y no por su candidato a senador. La fuga que advertí existió. El remedio nunca se probó.

Cuando Alofoke dijo que con su dedo se escogería al próximo presidente, escribí sobre por qué ese dedo importaba y por qué podía ser decisivo “El dedo de Alofoke”. Quienes leyeron aquello me criticaron a más no poder. Hoy Alofoke no solo amenaza con ser decisivo: fue más allá, está montando su propio partido, Dominicanos Primero, y es un outsider que los políticos tradicionales ya no pueden darse el lujo de ignorar. “El dedo que se hizo partido”

Y desde hace mucho sostengo, ahí está la hemeroteca, que las encuestas no estaban siendo sinceras con el posicionamiento de Wellington Arnaud. No por el número de alcaldes o diputados en su estructura, sino por algo más profundo: un trabajo político de fondo que no cabe en una pregunta telefónica. Este año, el propio Arnaud defendió en un programa lo que yo venía diciendo muchísimo tiempo antes Wellington Arnaud: “Encuestas no reflejan la realidad”. Las encuestas publicadas todavía lo ubican abajo. Yo sigo leyendo otra cosa. El tiempo dirá quién mide mejor.

Y no solo en lo nacional: ahí está también la hemeroteca de mis análisis sobre política internacional Analisis internacionales.

La diferencia entre una opinión y un análisis no es acertar siempre. Es dejar escrito el porqué antes de que pase.

En casa de herrero, cuchillo de palo

Nunca busqué el primer plano. Mis apariciones han sido de bajo perfil: invitado en programas que no eran de primer nivel, columnas en periódicos digitales que no eran virales. Buscaba un lugar donde expresarme, no un escenario. Lo que mis lectores y oyentes decidieran hacer con eso era cosa suya.

Hasta que uno de esos comentarios, un video sobre Wellington Arnaud, llegó más lejos de lo acostumbrado. Y de pronto empezaron a mirar. Llegaron mensajes de personas que en su momento me tuvieron muy cerca en sus equipos y que quizás nunca entendieron lo que tenían delante.

Dicen que en casa de herrero, cuchillo de palo. Es verdad. A veces el valor de alguien se ve mejor desde lejos que desde la mesa de al lado. Quien me tuvo cerca no siempre vio el potencial. Pero hoy, desde fuera de nuestras fronteras, han tocado a mi puerta para asumir responsabilidades en equipos de asesoría política de primer nivel internacional, en candidaturas de distintos niveles.

No lo digo como revancha. Lo digo como prueba de algo que vale para cualquiera que esté leyendo esto con la sensación de no ser escuchado: el reconocimiento casi nunca llega de donde uno lo espera. Pero llega para quien no deja de trabajar.

El silencio de los de cerca no es un veredicto. Es solo una distancia demasiado corta para ver bien.

Lo que queda escrito

Escribo esto aunque solo sea para mí. Para que quede como legado. Para el joven que hoy publica un análisis que nadie comparte, para el que levanta la mano en una reunión y no lo dejan terminar, para el que puso los cimientos de algo y no salió en la foto.

¿Cuántas voces se apagan antes de tiempo solo porque los de cerca no supieron escucharlas? ¿Cuántos análisis certeros se quedan sin escribir por miedo a que te llamen loco? ¿Y si la próxima vez que alguien te diga que no sabes de lo que hablas, la respuesta no fuera discutir, sino escribirlo, fecharlo y seguir adelante?

Que nadie se rinda. La hemeroteca, al final, siempre habla.

A mi amigo Ramón Tolentino, que sé que sí entenderá estas palabras. El se quedaba en algunas ocasiones viendo mi programa, que iba detrás del suyo y que cada vez que coincidimos me presenta como “el verdadero pionero comunicador digital”. Gracias, amigo, y muchas felicidades por tus éxitos. Fuiste de los que no se rindieron y siguieron adelante buscando su camino.

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