Los terremotos en Venezuela del pasado miércoles 24 de junio siguen dejando una estela de destrucción que se profundiza con cada actualización oficial. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, confirmó este sábado que la cifra de fallecidos asciende a 1,430 personas, mientras que los heridos llegan a 3,328, en lo que ya se perfila como uno de los desastres naturales más letales en la historia reciente del país.
Lo que revelan las cifras: una tragedia que no para de crecer
Durante una alocución transmitida por el canal estatal VTV, Rodríguez detalló que desde los movimientos telúricos de magnitud 7,2 y 7,5 se han registrado 432 eventos sísmicos en total, incluyendo las dos sacudidas principales y aproximadamente 430 réplicas que han mantenido en vilo a la población. La acumulación de temblores ha complicado las labores de rescate y agravado los daños estructurales en las zonas más afectadas.
El estado La Guaira concentra el mayor impacto del desastre. Las autoridades venezolanas han brindado asistencia a alrededor de 73,736 familias afectadas en esa región, donde más de 30,000 efectivos —entre militares, policías, rescatistas y personal médico— trabajan de forma ininterrumpida en las áreas devastadas. La magnitud del despliegue refleja la gravedad de una emergencia que desbordó la capacidad de respuesta local desde las primeras horas.
Terremotos en Venezuela: la carrera contra el tiempo bajo los escombros
A más de 48 horas de los sismos, las probabilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen de forma crítica, aunque las operaciones de rescate continúan sin pausa. Hasta el momento, se ha confirmado el rescate con vida de al menos 14 personas atrapadas bajo los escombros, una cifra que las autoridades esperan incrementar mientras persisten los esfuerzos. Aún hay un número indeterminado de desaparecidos y personas atrapadas a la espera de ser localizadas.
Para reforzar esas labores, Venezuela recibió más de 1,600 rescatistas internacionales, según informó el viceministro para Europa y América del Norte, Oliver Blanco. En paralelo, 17 países y las Naciones Unidas han ofrecido ayuda humanitaria, consolidando una respuesta internacional que busca compensar la magnitud del golpe. El Gobierno reportó además la distribución de 2,600 toneladas de alimentos y agua potable entre las familias damnificadas.
Lo que piden las autoridades para no frenar el rescate
Rodríguez hizo un llamado directo a la población para evitar desplazamientos espontáneos hacia La Guaira sin coordinación previa. La congestión en las vías ha obligado a instaurar controles de acceso que priorizan el paso de vehículos de emergencia y convoyes humanitarios, y cualquier movimiento no coordinado puede costar vidas al retrasar el traslado de maquinaria pesada y la atención médica urgente.
Las autoridades canalizaron la solidaridad ciudadana a través de centros de acopio habilitados en distintos puntos del país, y solicitaron que los voluntarios que deseen colaborar se registren en el Poliedro de Caracas para integrarse de manera organizada a las labores de rescate y distribución de ayuda. Voluntarios ya participan activamente en Caracas, La Guaira y otras localidades afectadas, en una respuesta civil que complementa el esfuerzo institucional ante una de las mayores emergencias que ha enfrentado Venezuela en décadas. Más información sobre la respuesta sísmica puede consultarse a través de la Organización de las Naciones Unidas, que coordina parte de la asistencia internacional desplegada en el país.


