Un terremoto en Colombia de magnitud 7,4 sacudió el país en la mañana del lunes 10 de agosto, dejando al menos 21 muertos, severos daños estructurales en varias ciudades y la suspensión de operaciones en múltiples aeropuertos. El seísmo, registrado a las 07:34 hora local (12:34 GMT), golpeó con especial fuerza la zona cafetera del centro del país y sus efectos se extendieron más allá de las fronteras nacionales.
Lo que revelan las imágenes: ciudades devastadas en el corazón del país
Las primeras imágenes que circularon tras el impacto mostraron escenas de destrucción en Pereira y Cali, dos de las ciudades más afectadas por el fenómeno. Edificaciones dañadas, calles bloqueadas y comunidades en estado de emergencia configuraron el panorama que enfrentaron las autoridades colombianas desde las primeras horas. La zona cafetera, reconocida como una de las regiones más dinámicas del país, concentró buena parte de los estragos reportados por medios locales.
El sismo no se limitó al territorio colombiano. Sus efectos fueron percibidos también en zonas de Ecuador, Panamá y Venezuela, lo que da cuenta de la magnitud del evento y de la extensión geográfica de su impacto. Esta propagación transfronteriza activó protocolos de alerta en los países vecinos, aunque los daños más significativos se concentraron en Colombia.
El terremoto en Colombia paraliza aeropuertos clave del país
Uno de los efectos más inmediatos y de mayor alcance logístico fue la suspensión de operaciones aéreas en varios terminales del país. La Aeronáutica Civil de Colombia (Aerocivil) ordenó detener los vuelos en los aeropuertos de:
- Pereira
- Manizales
- Quibdó
- Armenia
- Cartago
- Buenaventura
- Alfonso Bonilla Aragón de Cali
La medida se adoptó hasta tanto se completaran las evaluaciones de seguridad en las estructuras de cada terminal. La decisión afectó de forma directa la conectividad aérea de una región que concentra varios de los aeropuertos de mayor tráfico del país. El cierre del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón de Cali resultó especialmente significativo, dado que la instalación había recibido recientemente a dignatarios internacionales, entre ellos el rey Felipe VI de España.
La paralización del tráfico aéreo en estos puntos estratégicos complicó las operaciones de respuesta humanitaria y el desplazamiento de equipos de rescate hacia las zonas más afectadas, añadiendo una capa adicional de complejidad a la gestión de la emergencia.
Una infraestructura puesta a prueba por la naturaleza
El impacto de este terremoto en Colombia vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de la infraestructura del país frente a fenómenos sísmicos de gran escala. Colombia se ubica en una zona de alta actividad tectónica, lo que la expone de forma recurrente a este tipo de eventos. Sin embargo, la magnitud del sismo del 10 de agosto y la simultaneidad de los daños en múltiples ciudades y aeropuertos evidencian que los sistemas de prevención y respuesta siguen siendo insuficientes ante escenarios de esta envergadura.
Las autoridades colombianas iniciaron de inmediato las labores de rescate y evaluación de daños, mientras organismos internacionales comenzaron a ofrecer asistencia. La cifra de víctimas fatales, que al momento de los primeros reportes ascendía a 21 personas, podía incrementarse conforme avanzaran las tareas de búsqueda en las zonas más golpeadas. Para seguir la evolución oficial de la emergencia, puede consultarse la información publicada por la Aeronáutica Civil de Colombia.
El terremoto en Colombia del 10 de agosto quedará registrado como uno de los eventos sísmicos más destructivos de los últimos años en el país, no solo por el número de víctimas, sino por la escala del daño a infraestructuras críticas que sostienen la movilidad y la economía de una región entera.

