Yayo Sanz Lovatón, dirigente del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y aspirante a la candidatura presidencial de esa organización, cerró la puerta a dos escenarios que circulaban en los pasillos del oficialismo: no asumirá la jefatura de campaña de ningún candidato presidencial ni aspirará a la Vicepresidencia de la República. El anuncio, hecho en una reciente entrevista, redefine su posición dentro de la carrera interna del partido y lanza un mensaje claro sobre cómo concibe su rol en el proceso que se avecina.
Lo que Sanz Lovatón descarta y por qué sacude al oficialismo
Las palabras del dirigente no dejaron margen para la interpretación. “No seré jefe de campaña de ningún candidato ni candidato a la Vicepresidencia. Ya fui jefe de campaña y el tema de la Vicepresidencia es algo que debe dejarse al candidato que sea electo”, afirmó con contundencia. La declaración tiene peso específico: Sanz Lovatón no es un actor periférico del PRM, sino un hombre que ha construido su trayectoria política en estrecha vinculación con el presidente Luis Abinader desde los primeros pasos de su proyecto político.
Al descartar la vicepresidencia, el dirigente también establece un principio que considera irrenunciable: la elección del compañero o compañera de boleta debe ser una prerrogativa exclusiva del candidato presidencial que resulte electo, no una negociación previa entre facciones. Es una postura que, en apariencia moderada, contiene una crítica implícita a las dinámicas de reparto anticipado de poder que suelen caracterizar las internas partidarias.
Yayo Sanz Lovatón reafirma su lealtad a Abinader y su apuesta propia
Lejos de interpretar su renuncia a esos roles como un paso atrás, Yayo Sanz Lovatón lo enmarca como coherencia con su trayectoria. “Soy del equipo de Luis Abinader y lo fui desde el primer momento. Dirijo un equipo nacional de personas que han confiado en nuestro trabajo y así seguiremos”, declaró. La distinción es relevante: se presenta como parte del proyecto político del presidente, pero con una estructura propia y una base de apoyo que no depende de un cargo subordinado.
Esa combinación —lealtad al liderazgo de Abinader y autonomía organizativa— es precisamente la que sostiene su aspiración presidencial dentro del partido. Sanz Lovatón no compite contra el presidente; compite por ser quien continúe su legado, y esa narrativa es el eje de su posicionamiento ante la militancia del Partido Revolucionario Moderno.
El dato que lo cambia todo: Collado lidera las encuestas
Uno de los momentos más reveladores de la entrevista fue cuando Sanz Lovatón abordó la situación de David Collado en las mediciones de opinión internas. “Es una realidad que David aparece encabezando las encuestas que uno ve. No puedo ser mezquino ni negar eso”, reconoció. La frase, cargada de pragmatismo político, dice tanto por lo que afirma como por lo que omite: no cuestiona las encuestas, no las relativiza, pero tampoco las acepta como sentencia definitiva.
El reconocimiento público del liderazgo de Collado en las mediciones es un gesto inusual en el lenguaje político dominicano, donde los aspirantes suelen minimizar los números adversos o disputar su metodología. Que Sanz Lovatón opte por la transparencia sugiere una estrategia diferente: construir credibilidad ante una militancia que, según él mismo, ha depositado su confianza en su trabajo.
Unidad interna como bandera de campaña
El cierre del mensaje de Yayo Sanz Lovatón apuntó hacia la cohesión del oficialismo. Hizo un llamado explícito a evitar confrontaciones entre dirigentes y a mantener como objetivo central la continuidad de las políticas de desarrollo del gobierno actual. “Lo importante no es quién de nosotros resulte candidato, sino que podamos continuar transformando el país y dando seguimiento a los proyectos que están generando oportunidades, crecimiento y bienestar para la población”, concluyó.
El discurso de unidad no es nuevo en las internas del PRM, pero adquiere un matiz particular cuando lo pronuncia alguien que acaba de descartar dos de los roles más codiciados en una campaña presidencial. Al renunciar públicamente a la jefatura de campaña y a la vicepresidencia, Sanz Lovatón se posiciona como un actor que juega a largo plazo: su apuesta no es un cargo de segundo orden, sino la candidatura presidencial o nada.

