Félix Sánchez encendió el pebetero de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 en una ceremonia inaugural que detuvo el tiempo en el Estadio Olímpico. Ante miles de espectadores, el mayor atleta de la historia dominicana recorrió la pista que ya conoce de memoria y apuntó la antorcha hacia la llama que permanecerá viva hasta el 8 de agosto, convirtiendo ese instante en el símbolo más poderoso de la noche.
El momento que nadie en el estadio olvidará
Luego de un espectáculo de más de tres horas que combinó avances tecnológicos, música y expresiones culturales, llegó el turno de Félix Sánchez. Al recibir la antorcha de manos de Isaac Ogando, el doble campeón olímpico y mundial emprendió un recorrido de aproximadamente 600 metros por el óvalo del estadio, escoltado por ovaciones que no cesaron en ningún momento. La emoción visible en su rostro no era solo personal: era el reflejo de seis décadas de historia deportiva dominicana condensadas en un solo gesto.
Al completar su vuelta, Sánchez se dirigió a la tarima ubicada en el centro del terreno. En el instante en que apuntó la antorcha hacia el pebetero, un sistema coordinado de luces y drones se activó para culminar con el encendido de la llama centrocaribeña, que permanecerá encendida durante toda la duración del certamen. El estadio, repleto de espectadores, respondió con una explosión de aplausos que cerró la ceremonia de apertura de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
El escenario añadía una capa extra de significado: es la misma pista donde Sánchez conquistó la medalla de oro en los 400 metros con vallas durante los Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003. Volver a ese mismo óvalo, esta vez no como competidor sino como portador de la llama de toda una región, cerró un círculo que el público dominicano supo reconocer y celebrar.
El recorrido de la antorcha: un homenaje al olimpismo dominicano
Antes de llegar a manos de Félix Sánchez, la antorcha trazó un recorrido simbólico que funcionó como un repaso en vivo de la historia del deporte nacional. El trayecto comenzó en la entrada oeste del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, donde Carla Read García Muñoz recibió la llama en honor a su abuelo, Ulises García Saleta, considerado el padre del olimpismo dominicano.
Desde allí, la antorcha fue pasando de generación en generación a través de figuras que representan capítulos distintos del deporte dominicano:
- Aida García Repley, nieta del destacado deportista Enrique Repley Marín.
- María Laura García Muñoz, descendiente de Roque Napoleón Muñoz, el primer dominicano en integrar el Comité Olímpico Internacional.
- José Joaquín Puello Herrera, ex presidente del Comité Olímpico Dominicano, quien recibió la llama a la entrada del estadio.
- Milagros Cabral, ex capitana del equipo nacional de voleibol, reconocida con una cálida ovación por su trayectoria en el deporte femenino.
- Amaury Cordero, único medallista de oro dominicano en los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1974.
- José “Boyón” Domínguez, Yudelquis Contreras, Juan “Piñao” Ortiz y Teresa Durán, quienes continuaron el relevo antes de cederla a Isaac Ogando.
Cada portador representó una era, una disciplina y una generación de atletas que construyeron el andamiaje sobre el que hoy se sostiene el deporte dominicano. El diseño del recorrido no fue casual: fue una declaración de que los Juegos no comienzan desde cero, sino desde décadas de sacrificio y logros acumulados.
Félix Sánchez y el peso de representar a un país
Reconocido universalmente como el mayor atleta de la historia dominicana, Félix Sánchez cargó esa noche con algo más que una antorcha. Su presencia en la pista del Estadio Olímpico condensó el orgullo de un país que lo vio ganar dos medallas de oro olímpicas y múltiples títulos mundiales en los 400 metros con vallas. Que fuera él quien encendiera el pebetero de los Juegos Centroamericanos y del Caribe no fue una decisión arbitraria: fue el reconocimiento más elocuente que la organización pudo hacer a su legado.
El certamen, que reúne a las naciones de Centroamérica y el Caribe en la capital dominicana, se extenderá hasta el 8 de agosto. La llama que Félix Sánchez encendió esa noche no solo marca el inicio de la competencia: marca también el inicio de lo que la República Dominicana espera sea una de las ediciones más memorables en la historia de estos juegos.

