Las salas de emergencias de los hospitales dominicanos enfrentan una presión que va más allá de las enfermedades y los accidentes: cada día, grupos de entre cinco y quince personas arrestadas son trasladadas masivamente a estos servicios con el único propósito de obtener una certificación médica de “No lesiones” o “No tiene ninguna enfermedad”. La Sociedad Dominicana de Emergenciología (SODOEM) ha decidido romper el silencio y denunciar públicamente esta práctica, advirtiendo que el tiempo que un médico dedica a un trámite administrativo puede costarle la vida a un paciente que espera atención urgente.
Lo que revela la denuncia de SODOEM sobre las salas de emergencias
La organización fue contundente en su diagnóstico: las salas de emergencias están diseñadas para tratar enfermedades o lesiones agudas, no para funcionar como ventanillas de certificación médica. Sin embargo, la práctica de trasladar detenidos en bloque a los hospitales se ha normalizado hasta el punto de convertirse en una rutina que nadie había cuestionado formalmente hasta ahora.
El problema no es menor. Según SODOEM, estos traslados masivos generan un congestionamiento directo en servicios que ya operan al límite de su capacidad. Cuando un médico de guardia debe atender simultáneamente a un paciente con un infarto y a un grupo de detenidos que aguardan su certificación, la ecuación se vuelve éticamente insostenible. La entidad subrayó que un diagnóstico médico responsable exige una historia clínica completa y un examen físico detallado, condiciones que no pueden cumplirse bajo la presión del personal de custodia ni en medio de una sala saturada.
El dato que lo cambia todo: cinco a quince detenidos por día en cada hospital
La cifra que aporta SODOEM dimensiona el problema con precisión: entre cinco y quince personas detenidas llegan diariamente a los hospitales para este tipo de evaluaciones. Multiplicado por la cantidad de centros de salud del país, el impacto sobre los recursos médicos disponibles es significativo. Cada una de esas visitas consume tiempo de consulta, espacio físico y atención de enfermería que, en un servicio de emergencias, tiene un valor que se mide en minutos.
La organización también puso el foco en la situación de los propios médicos, quienes quedan atrapados en una posición incómoda: si se niegan a emitir la certificación, pueden enfrentar presiones del personal de custodia; si la emiten sin el rigor clínico necesario, asumen una responsabilidad médica y legal que no debería recaer sobre ellos en esas circunstancias. SODOEM fue explícita al señalar que ningún profesional de la salud debe verse forzado a abandonar a un paciente crítico para atender un procedimiento administrativo.
- Grupos de entre 5 y 15 detenidos llegan diariamente a los hospitales para certificaciones.
- Las certificaciones de “No lesiones” no constituyen una emergencia médica.
- Los médicos no pueden realizar una historia clínica completa bajo presión del personal de custodia.
- Los servicios de emergencias ya operan en condiciones de saturación.
La solución que propone SODOEM para proteger a los pacientes
Lejos de limitarse a la denuncia, SODOEM presentó una propuesta concreta: la creación de Consultorios de Evaluación Médica para Personas Bajo Custodia en destacamentos policiales o centros de retención. Este modelo permitiría realizar las evaluaciones necesarias en un entorno adecuado, sin comprometer el funcionamiento de las salas de emergencias ni los derechos de las personas detenidas, quienes también merecen una evaluación médica digna y rigurosa.
La organización no planteó esta iniciativa como una propuesta unilateral, sino como el punto de partida para un protocolo nacional construido en conjunto. Para ello, manifestó su disposición de colaborar con el Ministerio de Salud Pública, el Servicio Nacional de Salud, la Policía Nacional y otras instituciones relevantes. El objetivo es establecer un marco regulatorio claro que defina dónde, cómo y bajo qué condiciones deben realizarse estas evaluaciones, sacándolas definitivamente de las salas de emergencias.
El llamado de SODOEM al Ministerio de Salud Pública llega en un momento en que el sistema hospitalario dominicano enfrenta presiones crecientes. La entidad cerró su pronunciamiento con una advertencia que resume la urgencia del problema: cada minuto que un médico de emergencias dedica a un trámite administrativo es un minuto que podría ser decisivo para salvar la vida de quien realmente lo necesita. Las salas de emergencias, insistió la organización, deben reservarse para las emergencias.

