Alejandro Fernández W. anunció su renuncia como superintendente de Bancos, efectiva el próximo 16 de agosto, poniendo fin a una gestión de seis años marcada por la modernización regulatoria, la expansión de la inclusión financiera y la navegación de uno de los períodos económicos más turbulentos de la historia reciente. La decisión, motivada por razones personales y familiares, fue comunicada directamente al presidente Luis Abinader, a quien Fernández pidió expresamente no ser considerado para una nueva designación.
Una salida que cierra un capítulo histórico en la Superintendencia de Bancos
La renuncia de Fernández no es un trámite administrativo ordinario. Con seis años en el cargo, se convierte en el tercer titular con el mandato más prolongado entre los 41 superintendentes que ha tenido la institución en casi ocho décadas de historia. Su solicitud fue formalizada en una reunión con el presidente Abinader el 14 de abril, aunque la comunicación oficial al personal de la entidad llegó en un discurso de despedida pronunciado el 30 de julio.
Fernández asumió el puesto en agosto de 2020, en plena pandemia del COVID-19, inicialmente por un período de dos años que el Poder Ejecutivo extendió posteriormente. Lo que comenzó como una gestión de transición terminó convirtiéndose en una de las más largas de la historia de la Superintendencia de Bancos, con una agenda de transformación institucional que sus sucesores deberán continuar o redefinir.
Lo que construyó Fernández en seis años al frente del sistema
El balance de su administración combina logros concretos con desafíos estructurales que el contexto global impuso. Entre los resultados más destacados de su gestión figuran:
- La protección de más de medio millón de usuarios a través del programa ProUsuario.
- La incorporación de cientos de miles de dominicanos al sistema financiero formal, ampliando la inclusión bancaria en el país.
- La modernización del marco regulatorio y prudencial de la supervisión bancaria.
- El fortalecimiento del reconocimiento internacional de la institución ante organismos y pares regionales.
Estos avances se produjeron en un entorno particularmente exigente. La pandemia obligó a una supervisión bancaria más rigurosa y aceleró la necesidad de adaptar el sistema financiero a una realidad económica inédita, con presiones sobre la liquidez, la morosidad y la estabilidad de las entidades supervisadas.
La independencia como legado: lo que reveló en su despedida
En su mensaje final al personal de la institución, Fernández subrayó un punto que en el contexto político dominicano no es menor: aseguró que durante toda su gestión ejerció sus funciones con plena independencia y que nunca recibió presiones del Poder Ejecutivo para favorecer intereses particulares. Atribuyó esa autonomía al respaldo explícito del presidente Abinader y de la Junta Monetaria.
La declaración tiene peso institucional. La Superintendencia de Bancos opera en un espacio donde la percepción de independencia regulatoria es tan importante como la independencia real: los mercados, los organismos internacionales y los propios bancos supervisados calibran constantemente si el regulador actúa con criterios técnicos o bajo influencias externas. Que el saliente superintendente cierre su mandato reivindicando esa autonomía es, en sí mismo, un mensaje al sector.
El próximo nombramiento que el sector financiero vigilará de cerca
Con la salida de Fernández, el presidente Abinader deberá designar al próximo titular de la Superintendencia de Bancos, una decisión que el sector financiero seguirá con atención inusual. El cargo no es simbólico: el superintendente supervisa la solvencia de las entidades bancarias, vela por la estabilidad del sistema financiero y tiene en sus manos la continuidad de las reformas regulatorias iniciadas en los últimos años.
La elección del sucesor enviará señales sobre la orientación que el Ejecutivo quiere imprimir a la supervisión bancaria en el tramo final de su mandato. En un sistema financiero que ha crecido en complejidad y en exposición internacional, el perfil del próximo superintendente importa tanto como las políticas que decida implementar.

