Lo que comenzó como una operación nacional contra el narcotráfico en República Dominicana ha escalado hasta convertirse en un frente prioritario de la estrategia federal estadounidense contra el crimen organizado. Estados Unidos ha incorporado los procesos judiciales vinculados al caso Falcón a la Homeland Security Task Force (HSTF), una iniciativa creada por el Gobierno estadounidense para desmantelar carteles y organizaciones criminales transnacionales. La decisión, confirmada por el Departamento de Justicia, llega tras la extradición desde Colombia de Erick Randhiel Mosquea Polanco, señalado como líder de la organización investigada.
El caso Falcón entra en la maquinaria federal más poderosa
La incorporación del caso Falcón a la HSTF no es un trámite administrativo: es una señal de que Washington no ve a Mosquea Polanco como un narcotraficante regional, sino como el líder de una organización internacional dedicada al tráfico de cocaína y al lavado de dinero con sede en República Dominicana. Esa distinción cambia radicalmente el peso institucional detrás de la persecución.
La HSTF fue creada mediante la Orden Ejecutiva 14159 y opera bajo un modelo de coordinación entre múltiples agencias federales con un objetivo declarado: concentrar “todo el poder” de las fuerzas de aplicación de la ley de Estados Unidos contra carteles y redes involucradas en el tráfico y contrabando de personas. Bajo ese paraguas, las investigaciones abiertas contra Mosquea en Puerto Rico y Nueva Jersey dejan de ser casos paralelos para convertirse en piezas de una estrategia unificada.
Lo que antes podría haberse gestionado de forma fragmentada entre distintas agencias ahora se aborda de manera coordinada, con recursos compartidos y una cadena de mando que responde directamente a las prioridades del Departamento de Justicia.
Por qué Mosquea Polanco sacude las prioridades de la DEA
La magnitud del caso se refleja también en la clasificación que la DEA le ha asignado a Mosquea Polanco: Regional Priority Organizational Target (RPOT), una categoría reservada para los objetivos que la agencia considera más críticos en su zona de operaciones. No es una etiqueta menor. Implica recursos dedicados, inteligencia acumulada durante años y una coordinación que trasciende las fronteras nacionales.
En la persecución de Mosquea han participado algunas de las agencias más poderosas del sistema federal estadounidense:
- Drug Enforcement Administration (DEA)
- Homeland Security Investigations (HSI)
- Oficina Federal de Investigaciones (FBI)
- U.S. Marshals Service
- Fiscales federales de múltiples jurisdicciones
- Organismos de cooperación internacional del Departamento de Justicia
- Autoridades colombianas, que participaron en su localización, arresto y extradición
Mosquea Polanco permaneció prófugo desde el lanzamiento de la Operación Falcón hasta su arresto en Colombia en diciembre de 2024. Fue extraditado el 26 de agosto de 2025, cerrando un ciclo de búsqueda internacional que involucró a múltiples países y jurisdicciones.
De operación dominicana a investigación transnacional
La trayectoria del caso Falcón ilustra cómo una operación que nació en el ámbito nacional puede transformarse, con el tiempo y la evidencia suficiente, en una investigación de alcance global. Lo que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha construido a lo largo de varios años en distintas jurisdicciones no es simplemente un expediente contra un individuo, sino un mapa de una organización con ramificaciones internacionales.
La integración del caso Falcón en la HSTF consolida esa visión. Mosquea Polanco ya no enfrenta solo los cargos de una fiscalía local: enfrenta el peso coordinado de un sistema federal diseñado específicamente para desmantelar estructuras criminales que operan a escala transnacional. El caso, en ese sentido, ha dejado de ser dominicano para convertirse en un asunto de seguridad hemisférica.

