La formalidad laboral en República Dominicana cerró 2025 en 45.9%, su nivel más alto en varias décadas, según anunció el viceministro de Monitoreo de la Presidencia, Luis Madera Sued, durante su participación en el programa La Agenda Semanal. El dato no es solo un porcentaje: detrás de esa cifra hay más de 200 mil trabajadores que pasaron del empleo informal al formal, con acceso a seguro médico y cotización para pensiones.
Lo que revela el salto de cuatro puntos en la formalidad laboral
En 2021, el 41.9% de los empleos en el país era formal. Cuatro años después, esa proporción llegó a 45.9%, lo que sobre una población ocupada de aproximadamente 5.2 millones de personas representa un avance concreto y medible. Madera Sued subrayó que el empleo es el mecanismo por excelencia para convertir el crecimiento económico y la estabilidad macroeconómica en beneficios reales para la ciudadanía, y que los números de 2025 confirman que esa transmisión está ocurriendo.
El sector privado también registró un progreso significativo en el mismo período. La formalidad en ese segmento pasó de 34.7% en 2021 a 39.1% en 2025, un avance que el viceministro atribuyó en parte al dinamismo sostenido de la actividad económica. De cara a 2026, el funcionario anticipó que la tendencia continuará, impulsada por el crecimiento que mantiene la economía dominicana.
Uno de los motores más relevantes de este proceso ha sido la incorporación de trabajadores en las micro, pequeñas y medianas empresas. La cantidad de empleados formales en ese segmento creció de aproximadamente 675,300 en 2020 a 921,400 en 2025, un incremento de casi 250,000 personas que ahora cuentan con protección social dentro del tejido empresarial más numeroso del país.
Mujeres y jóvenes, los grupos que más avanzan
Más allá de los promedios generales, dos grupos concentran los avances más llamativos: las mujeres y los jóvenes. Por primera vez en la historia reciente del mercado laboral dominicano, la tasa de ocupación femenina superó el 50%, al pasar de cerca de 47% en 2019 a 51.1% en 2025. La comparación con 2020, cuando esa tasa se ubicaba en 43.4%, hace aún más evidente la magnitud de la recuperación tras la pandemia.
En términos de formalidad, las mujeres incluso superan el promedio nacional: 52.3% de las 2.2 millones de mujeres ocupadas trabaja en empleos formales con acceso a seguro de salud y pensiones. Es un dato que invierte la narrativa histórica de mayor precariedad laboral femenina, aunque el reto de la brecha salarial y la concentración sectorial sigue pendiente.
En el caso del empleo juvenil, los avances también son notables. El desempleo en jóvenes cayó de 15.7% en 2019 a 12.4% en 2025. Pero quizás el dato más estratégico es el de la formalidad por tramos de edad:
- Jóvenes de 15 a 19 años: formalidad subió de 18% en 2021 a 27% en 2025.
- Jóvenes de 20 a 24 años: formalidad subió de 46% en 2021 a 53% en 2025.
Madera Sued destacó la importancia de que los jóvenes ingresen al mercado laboral por la vía formal desde el inicio de su trayectoria profesional. Quienes comienzan en la informalidad, advirtió, enfrentan barreras estructurales para incorporarse posteriormente al sector formal, lo que compromete su acceso a protección social a largo plazo.
La meta del 50%: alcanzable pero exigente
El Gobierno dominicano se ha fijado como objetivo llegar al 50% de empleo formal, una meta que Madera Sued consideró alcanzable si se mantiene la integración sostenida de jóvenes, mujeres y trabajadores de mipymes al ámbito laboral formal. Pasar de 45.9% a 50% implica incorporar a varios cientos de miles de trabajadores adicionales al sistema de seguridad social, un desafío que requiere no solo crecimiento económico, sino políticas activas de formalización.
Los datos presentados por el viceministro están alineados con las estadísticas del mercado laboral que publica periódicamente el Banco Central de la República Dominicana, institución que monitorea los indicadores de ocupación y formalidad a través de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo. La formalidad laboral, en ese marco, no es solo un indicador económico: es la medida más directa de cuántos dominicanos tienen acceso real a los beneficios del crecimiento que el país registra año tras año.

