Las pruebas que se acumulan en el caso Jet Set apuntan cada vez con más precisión hacia una conclusión que los propios implicados parecían conocer antes de la tragedia. En la audiencia del viernes 18, dos peritos presentaron evidencias que combinan ingeniería estructural y comunicaciones privadas para reconstruir cómo colapsó el techo de la discoteca que cobró la vida de 236 personas el 8 de abril de 2025.
El dato que lo cambia todo: 650 libras sobre una estructura de 160
El ingeniero estructuralista Eduardo Fierro retomó su testimonio ante el tribunal para reafirmar que el colapso fue consecuencia directa del sobrepeso acumulado en el techo. Al examinar el lugar del incidente, Fierro constató que, aunque gran parte de las evidencias físicas habían sido removidas, los fragmentos del techo que permanecían en el lugar mostraban 37.5 centímetros de material fino acumulado, una carga que excedía con creces la capacidad de la estructura.
El informe técnico presentado durante la audiencia fue contundente: el techo estaba diseñado para soportar 160 libras, pero en el momento del colapso registraba más de 650 libras. Esa diferencia, cuatro veces el límite de diseño, se tradujo en una sobrecarga de entre el 18 y el 20 por ciento sobre las vigas principales. Fierro subrayó además que nunca se realizaron los cálculos necesarios para evaluar la demanda real de peso en la cubierta, una omisión que el perito calificó como determinante en el desenlace.
Para descartar causas alternativas, los expertos consultaron diversas instituciones y descartaron factores externos como detonante del colapso, consolidando el sobrepeso como la causa única y directa de la tragedia.
Los mensajes de WhatsApp que revelan lo que se sabía meses antes
Pero la dimensión más perturbadora de la jornada llegó de la mano del perito informático Eddy Ogando Lorenzo, quien presentó ante el tribunal una serie de audios y mensajes de WhatsApp extraídos de los dispositivos de los hermanos Espaillat y de Manuel Jiménez. Las conversaciones, fechadas entre julio y agosto de 2024, meses antes del colapso, documentan con precisión las señales de alerta que circulaban internamente sobre el estado del techo.
Los mensajes incluían:
- Reportes de filtraciones de agua en distintas zonas del local.
- Solicitudes de reparaciones urgentes dirigidas a los responsables del inmueble.
- Advertencias específicas sobre daños en plafones y deterioro de la estructura del techo.
- Conversaciones que evidencian conocimiento directo de las condiciones del recinto.
La presentación de estas comunicaciones privadas convierte el caso Jet Set en algo más que una investigación sobre fallas técnicas: plantea preguntas directas sobre la responsabilidad de quienes recibieron esas alertas y no actuaron. El contraste entre los mensajes de alarma y la decisión de continuar operando el local es uno de los ejes que el tribunal deberá ponderar en las próximas audiencias.
El juicio continúa: lo que viene después del receso
Al término de la jornada, el tribunal suspendió la audiencia y fijó su reanudación para el 18 de septiembre, según el calendario procesal establecido. El proceso acumula ya un cuerpo probatorio que combina testimonios periciales, análisis forenses y evidencia digital, configurando un expediente de alta complejidad técnica y jurídica.
La tragedia del caso Jet Set dejó 236 víctimas fatales y abrió un debate nacional sobre los estándares de seguridad en espacios de entretenimiento masivo. Más información sobre los estándares de ingeniería estructural aplicados en este tipo de investigaciones puede consultarse en los recursos del Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica, entidad de referencia regional en la materia. Con cada audiencia, el expediente judicial avanza hacia determinar si el colapso fue una fatalidad o el resultado previsible de advertencias ignoradas.

