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Cacao dominicano genera más de US$2,642 millones desde 2019

Cacao dominicano genera más de US$2,642 millones desde 2019

El cacao dominicano se ha convertido en uno de los pilares más sólidos de la economía exportadora del país. Desde 2019, las ventas al exterior de este producto han generado divisas por más de US$2,642.69 millones, consolidando a República Dominicana como un referente global en la producción de cacao premium y posicionando al sector como motor de desarrollo en comunidades rurales de todo el territorio nacional.

El cacao dominicano y las cifras que revelan su peso económico

El año 2025 marcó un punto de inflexión histórico para el sector. Según datos de ProDominicana, las exportaciones de cacao y sus derivados alcanzaron los US$724.7 millones, distribuidas entre 53 mercados internacionales que incluyeron destinos tan diversos como Estados Unidos, Canadá, Países Bajos, Puerto Rico, Haití y Nicaragua. En ese mismo año, operaban 79 exportadores activos en nueve provincias, lo que refleja la descentralización productiva que caracteriza al sector.

Sin embargo, las proyecciones para 2026 apuntan a una contracción significativa. Se estima que las exportaciones de cacao y sus derivados cerrarán el año en torno a los US$411.1 millones, lo que representaría una caída del 29.7 % frente al récord del año anterior. Esta tendencia ya se evidencia en los datos parciales: entre enero y julio de 2026, las exportaciones de cacao en grano pasaron de US$185.9 millones a US$112.3 millones, una reducción del 39.6 %. Las exportaciones desde zonas francas también acusaron el golpe, al descender de US$176.2 millones a US$93.3 millones en el mismo período.

El Banco Central, por su parte, reporta una caída del 1.0 % en la producción de cacao durante el ciclo actual, un contraste marcado frente al crecimiento del 17 % registrado en 2025. Aun así, la Comisión Nacional del Cacao estima que la producción total del año superará las 92 mil toneladas, con posibilidades de alcanzar las 100 mil toneladas antes del cierre de la cosecha, previsto para finales de este mes.

Lo que revelan dos décadas de producción: avances, sequías y resiliencia

Para entender la magnitud del momento actual, conviene mirar hacia atrás. Entre 2016 y 2021, República Dominicana exportó más de 965.7 millones de dólares en cacao, a partir de una producción acumulada de 354,086 toneladas, de las cuales se exportaron 348,978 toneladas. El promedio anual de exportación durante ese quinquenio se situó en 69,795.79 toneladas métricas, generando divisas por un promedio de 193.158 millones de dólares al año.

La evolución dentro de ese período también es elocuente: las exportaciones crecieron de 58,276.98 toneladas métricas en 2016 a 72,502.33 toneladas en 2021, evidenciando una tendencia ascendente sostenida. No obstante, los ciclos 2022-2023 y 2023-2024 interrumpieron ese impulso, con producciones que cayeron a 63 mil y 65 mil toneladas respectivamente, como consecuencia de sequías severas que afectaron las principales zonas productoras del país.

Las provincias que sostienen esta cadena productiva son, en su mayoría, territorios con alta vulnerabilidad socioeconómica. Entre las principales zonas cacaoteras se encuentran:

  • Duarte
  • Puerto Plata
  • Samaná
  • Monte Plata
  • María Trinidad Sánchez
  • El Seibo

En total, el país cuenta con más de 30 mil productores de cacao distribuidos en más de 10 provincias, una base productiva que convierte al sector en un instrumento directo de inclusión económica rural.

Más allá del grano: mujeres, turismo y derivados del cacao dominicano

El impacto del cacao dominicano no se limita a las cifras de exportación. En las comunidades rurales, este cultivo ha abierto oportunidades económicas que van mucho más allá de la venta del grano. Muchas mujeres han encontrado en el cacao una materia prima para la elaboración de más de 12 derivados, desde chocolates artesanales hasta productos cosméticos, generando ingresos complementarios que fortalecen la economía familiar.

Un ejemplo representativo de esta diversificación es el de Jenny Checo, quien desarrolla en Puerto Plata una experiencia turística centrada en el cacao, integrando el cultivo con el ecoturismo y la gastronomía local. Iniciativas como esta ilustran cómo el sector cacaotero puede trascender la lógica de la exportación primaria para convertirse en un ecosistema productivo de mayor valor agregado, con capacidad de atraer visitantes y generar empleo en zonas que históricamente han dependido de la agricultura de subsistencia.

La combinación de volumen exportador, diversidad de mercados y potencial de transformación local sitúa al cacao dominicano en una posición estratégica dentro de la economía nacional. El reto para los próximos años será sostener esa posición frente a la volatilidad climática y las fluctuaciones del mercado internacional, dos variables que, como ha demostrado la historia reciente del sector, pueden alterar en cuestión de meses lo que tardó años en construirse.

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