Una propuesta formal llegó este martes al Consejo Nacional de la Magistratura (CNM): el ciudadano Aquiles Jiménez presentó ante la Secretaría del organismo una candidatura para que Yeni Berenice Reynoso Gómez, actual procuradora general de la República, sea considerada para ocupar una plaza en la Suprema Corte de Justicia. El documento fue recibido y sellado, dando inicio formal a un proceso que, sin embargo, depende en última instancia de la propia magistrada.
Lo que llevó a Jiménez a actuar ante el CNM
La iniciativa se ampara en los artículos 15 y 19 del Reglamento núm. 1-25, que habilitan a los particulares a sugerir candidaturas para las altas cortes del país. No es un mecanismo menor: refleja una apertura institucional que permite que la sociedad civil participe activamente en la configuración del máximo tribunal de justicia dominicano.
Jiménez fundamentó su propuesta en la trayectoria profesional de Reynoso Gómez, destacando su carrera como fiscal de carrera y su dominio en áreas como investigación penal, litigación, debido proceso y dirección institucional dentro del Ministerio Público. Para el proponente, ese perfil no es el resultado de una afinidad personal ni de un cálculo político, sino de una evaluación objetiva de competencias. “No se trata de simpatías personales ni de cálculos políticos. Se trata de presentar un perfil con preparación, carácter, experiencia y conocimiento del sistema de justicia dominicano”, afirmó en su comunicación al CNM.
Por qué la experiencia de Yeni Berenice podría transformar la Suprema Corte
El argumento central de Jiménez apunta a un vacío que, según él, la magistrada podría llenar: una visión práctica del sistema penal en el más alto nivel jurisdiccional. La Suprema Corte de Justicia está integrada, en su mayoría, por perfiles con trayectoria judicial clásica, y la incorporación de una figura con experiencia directa en la persecución penal y la conducción del Ministerio Público aportaría, en su criterio, una diversidad de perspectivas jurídicas que la propia Constitución exige para la composición del tribunal.
Esa diversidad no es un detalle cosmético. En sistemas judiciales modernos, la pluralidad de experiencias entre los magistrados incide directamente en la calidad del razonamiento colectivo, especialmente en casos que involucran garantías procesales, derechos fundamentales y la interpretación de normas penales. Desde esa óptica, la propuesta de Jiménez no solo señala a una persona, sino que plantea implícitamente una discusión sobre qué tipo de Suprema Corte necesita la República Dominicana.
- Experiencia como fiscal de carrera en el sistema dominicano
- Conocimiento en investigación penal y litigación
- Dominio del debido proceso y las garantías constitucionales
- Gestión institucional al frente del Ministerio Público
El proceso que ahora depende de Yeni Berenice
Jiménez solicitó formalmente al CNM tres acciones concretas: admitir y registrar la propuesta, comunicarla a la magistrada Reynoso Gómez y, si ella acepta y cumple con los requisitos establecidos, incluirla entre las candidaturas a evaluar para la plaza disponible. El proponente fue cuidadoso en no presentar la iniciativa como un hecho consumado.
Y con razón: el Reglamento núm. 1-25 es claro en que la propuesta de un particular no formaliza automáticamente ninguna candidatura. Será Yeni Berenice Reynoso Gómez quien decida si acepta la nominación y completa el proceso requerido por el organismo. Esa decisión, que aún no ha sido anunciada públicamente, es el verdadero punto de inflexión de esta historia. El Poder Judicial dominicano atraviesa un momento de renovación institucional en el que cada designación al máximo tribunal adquiere un peso particular, y la respuesta de la procuradora marcará si esta propuesta queda como un gesto ciudadano o se convierte en una candidatura real.

