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Ataque armado en Ibarra durante partido del Mundial 2026

Ataque armado en Ibarra durante partido del Mundial 2026

Un ataque armado en Ibarra convirtió en tragedia lo que debía ser una noche de celebración futbolística. El sábado, mientras decenas de personas seguían en una pantalla gigante el partido del Mundial 2026 entre Ecuador y Curazao, dos sicarios de 16 años abrieron fuego en medio de la multitud, dejando una adolescente muerta y seis personas heridas, entre ellas una concejala que lucha por su vida.

El ataque armado que sacudió una noche del Mundial

Alrededor de las 20:00 horas del sábado, los dos menores atacantes irrumpieron en el espacio público donde se proyectaba el encuentro deportivo y dispararon con la aparente intención de asesinar a un asistente específico. La indiscriminación de los tiros, sin embargo, alcanzó a personas que no tenían ningún vínculo con el objetivo. Una adolescente de 16 años perdió la vida en el lugar, convirtiéndose en la víctima fatal de un operativo criminal ejecutado en medio de una multitud.

Entre los seis heridos, los casos más graves concentran la atención de las autoridades sanitarias. La concejala Mery Congo recibió un disparo en la cabeza y se encuentra en estado crítico, mientras que otro asistente sufrió una severa lesión abdominal cuya evolución se monitorea de cerca. Un ciudadano colombiano de 47 años, con impactos en el rostro y el tórax, presenta una condición estable según los reportes médicos.

Tras los disparos, los dos menores emprendieron la huida. Uno de ellos, identificado como el autor directo de los disparos, fue capturado a apenas dos bloques del lugar del atentado. Su acompañante logró escapar, aunque las autoridades aseguran que está plenamente identificado y que su detención es cuestión de tiempo.

Menores sicarios: la tendencia que alarma a Ecuador

El teniente coronel Ismael Varas, al referirse al caso, subrayó un dato que va más allá de este hecho puntual: ambos responsables tienen apenas 16 años. No se trata de una coincidencia aislada. Las organizaciones criminales en Ecuador han encontrado en los menores de edad una herramienta estratégica, aprovechando que el marco legal establece penas significativamente reducidas para infractores adolescentes. El resultado es una cadena de reclutamiento que convierte a jóvenes en ejecutores de encargos violentos con relativa impunidad.

Este mismo mes, Guayaquil registró un ataque similar protagonizado por adolescentes, con un saldo de muertos y heridos que también conmocionó a la opinión pública. El patrón se repite con una frecuencia que las autoridades ya no pueden atribuir a casos aislados: menores armados, blancos definidos por terceros y escenarios públicos donde las víctimas colaterales son inevitables.

  • Una adolescente de 16 años fallecida en el lugar.
  • La concejala Mery Congo, herida de bala en la cabeza y en estado crítico.
  • Un hombre con grave lesión abdominal bajo observación médica.
  • Un ciudadano colombiano de 47 años con impactos en rostro y tórax, condición estable.
  • Tres heridos adicionales reportados por las autoridades.
  • Un menor capturado a dos bloques del lugar; el segundo, identificado y prófugo.

El caso de Ibarra se inscribe en una crisis de seguridad que la Policía Nacional del Ecuador enfrenta con recursos y estrategias que, hasta ahora, no han logrado frenar la incorporación de menores al crimen organizado. La pregunta que queda abierta no es solo quién disparó, sino quién ordenó el disparo y qué estructura criminal está detrás de dos adolescentes armados en medio de una celebración pública. Mientras la concejala Congo permanece en estado crítico, esa respuesta sigue siendo la más urgente.

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