La riada en Nepal que golpeó el distrito de Rasuwa en las primeras horas del miércoles ha dejado un balance devastador: al menos 55 personas muertas y cerca de 403 desaparecidas, según las cifras más recientes de las autoridades. La masa de agua, que ingresó desde la zona tibetana hacia el río Bhote Koshi alrededor de las 9:15 hora local (3:30 GMT), arrasó pueblos, mercados, carreteras y obras hidroeléctricas, y cortó una de las principales rutas terrestres que conectan Nepal con el Tíbet.
Lo que revelan las primeras cifras de la tragedia
El portavoz de la Policía de Nepal en la provincia de Bagmati, Rajendra Prasad Dhamala, confirmó inicialmente 16 fallecimientos, aunque advirtió que el número seguiría en aumento conforme avanzaran las labores de búsqueda. Esa proyección se ha cumplido con creces: el balance total ya escala a 55 muertos, y las autoridades no descartan que la cifra continúe creciendo a medida que los equipos de emergencia accedan a las zonas más afectadas.
Entre los desaparecidos, el caso más alarmante involucra a peregrinos. Bashu Kumar Adhikari, director general de Touch Kailash Travels, reportó la pérdida de contacto con 390 peregrinos que intentaban cruzar hacia el Tíbet para participar en el Kailash Mansarovar Yatra, una de las peregrinaciones más sagradas del mundo para hindúes, budistas y jainistas. La mayoría de ellos son de nacionalidad india, aunque sus identidades aún no han sido verificadas de forma oficial.
El portavoz del Ejército de Nepal, Rajaram Basnet, informó que al menos 29 personas han sido rescatadas desde el desbordamiento del río Bhote Koshi. Para sostener las operaciones, se desplegaron seis helicópteros militares y otros ocho operados por empresas privadas, todos destinados a las labores de búsqueda y rescate en una zona de difícil acceso terrestre.
La riada en Nepal y el corredor que quedó paralizado
Las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi fueron las más golpeadas por el impacto directo de la riada. Además del drama humano, la catástrofe interrumpió el tráfico por una ruta estratégica: el corredor terrestre entre Nepal y el Tíbet que atraviesa precisamente esta región fronteriza. Infraestructuras hidroeléctricas, mercados locales y tramos de carretera quedaron destruidos o severamente dañados, lo que complica tanto el rescate como la evaluación real del alcance de los daños.
Basnet reconoció que resulta difícil cuantificar con precisión las pérdidas materiales en este momento, pero anticipó que serán significativas. Las autoridades han movilizado cuerpos de seguridad y equipos de emergencia para determinar el alcance total de la destrucción y localizar a quienes aún no han podido ser contactados.
El contexto que agrava la tragedia: peregrinos en ruta sagrada
Cada año, miles de personas emprenden el viaje hacia el monte Kailash y el lago Mansarovar, en el Tíbet, en una peregrinación que concentra la devoción de tres grandes tradiciones religiosas. El Kailash Mansarovar Yatra, considerado uno de los recorridos espirituales más exigentes del mundo, obliga a los peregrinos a transitar precisamente por las rutas de montaña que hoy han quedado bloqueadas o destruidas. Que casi 400 de ellos estén sin contacto añade una dimensión especialmente angustiante a una tragedia que ya de por sí acumula decenas de víctimas mortales.
Nepal es un país históricamente vulnerable a inundaciones y deslizamientos durante la temporada monzónica, pero la velocidad y la magnitud de esta riada en Nepal tomaron por sorpresa a comunidades y autoridades por igual. El Departamento de Policía de Nepal continúa coordinando las operaciones sobre el terreno mientras el número de víctimas sigue siendo una cifra abierta.

