El terremoto en Chocó que sacudió a Colombia el pasado lunes ha dejado un saldo devastador que no deja de crecer: la cifra de muertos asciende ya a 285, mientras que 379 personas permanecen desaparecidas, de acuerdo con el informe más reciente de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). El país enfrenta una de las emergencias humanitarias más graves de su historia reciente, con comunidades enteras sin hogar y una carrera contra el tiempo para encontrar sobrevivientes.
El terremoto en Chocó que sacudió a Colombia este siglo
El sismo tuvo una magnitud de 7,4 y su epicentro se ubicó en la localidad de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. Según Reuters, se trata del terremoto más fuerte registrado en Colombia en lo que va del siglo XXI, una distinción que explica la magnitud del colapso estructural y humano que dejó a su paso. Edificios derrumbados, hospitales dañados e infraestructuras críticas fuera de servicio componen el escenario que enfrentan los equipos de rescate y las autoridades nacionales.
Más allá de los muertos y desaparecidos, el impacto del desastre se mide también en cifras que revelan la escala del sufrimiento colectivo: 3.975 personas resultaron heridas, 45.523 familias fueron afectadas y 12.828 viviendas quedaron destruidas. La UNGRD precisó además que el número de viviendas dañadas fue ajustado de 74.873 a 73.455, dado que los equipos de ingeniería continúan realizando evaluaciones in situ para determinar el estado real de cada estructura.
Lo que revela la fase crítica de las operaciones de rescate
Con el paso de los días, las operaciones de búsqueda han ingresado en una etapa que los especialistas en gestión de desastres denominan crítica: el margen de tiempo para encontrar sobrevivientes con vida se estrecha de forma irreversible. El foco de los equipos desplegados en el terreno sigue siendo localizar a quienes pudieran permanecer atrapados bajo los escombros, aunque las condiciones geográficas del Chocó, una región de difícil acceso, añaden una capa adicional de complejidad a las labores.
Entre los recursos movilizados durante la respuesta inicial se encuentran hospitales de campaña, suministros de alimentos y tecnología para la coordinación de la emergencia. La necesidad de restablecer servicios básicos e infraestructuras dañadas se suma a la atención inmediata de los heridos y al alojamiento de las miles de familias que perdieron sus viviendas.
El fondo de reconstrucción y el largo camino por delante
El presidente Abelardo de la Espriella anunció la creación de un fondo de reconstrucción destinado a financiar la recuperación a largo plazo de las zonas afectadas por el terremoto en Chocó. La medida reconoce que la emergencia no termina con el rescate: reconstruir viviendas, hospitales y redes de servicios en una región históricamente vulnerable exigirá recursos sostenidos y una coordinación institucional que va mucho más allá de la respuesta inmediata.
El anuncio llega en un momento en que las comunidades afectadas enfrentan simultáneamente la pérdida de seres queridos, la destrucción de sus hogares y la incertidumbre sobre el paradero de cientos de desaparecidos. Para Colombia, este terremoto en Chocó no solo representa el mayor desafío sísmico del siglo, sino también una prueba de la capacidad del Estado para responder con la velocidad y la escala que la tragedia exige.

