La promesa de una reforma policial profunda en la República Dominicana enfrenta una crisis de credibilidad. Dos miembros de la Comisión creada por el presidente Luis Abinader para la transformación y profesionalización de la Policía Nacional salieron a denunciar públicamente que la mayoría de sus recomendaciones han sido ignoradas por el gobierno, convirtiendo meses de trabajo técnico en letra muerta.
Lo que la comisión propuso y el gobierno no ejecutó
Manuel María Mercedes, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y el reverendo Fidel Lorenzo Merán, presidente de la Fundación Equidad y Justicia Social, ofrecieron declaraciones en el programa D’AGENDA, conducido por Héctor Herrera Cabral y transmitido por Telesistema Canal 11 y TV Quisqueya. Allí detallaron con precisión qué se propuso y qué no se cumplió.
Entre las recomendaciones centrales que permanecen sin implementar, ambos comisionados destacaron las siguientes:
- Una evaluación de desempeño que abarcara desde el director de la institución hasta los policías alistados, realizada por una entidad externa como el Mosad de Israel.
- Una depuración institucional que comenzara desde los mandos superiores hacia abajo, no al revés.
- La creación de un centro de formación moderno y accesible, en lugar del establecido en Río San Juan, cuya ubicación remota dificulta la supervisión.
- La eliminación del esquema de aproximadamente 200 pequeñas escuelas policiales dispersas, en favor de una estructura educativa unificada.
Lorenzo Merán fue directo al señalar que los resultados actuales son la consecuencia lógica de no haber actuado sobre estas propuestas. “Los resultados evidencian que esto no se ha cumplido”, afirmó, subrayando que la evaluación externa nunca se materializó.
La resistencia interna que bloqueó la reforma policial
Más allá de la inacción, los comisionados describieron una resistencia activa desde los propios mandos policiales. Según sus testimonios, los altos mandos promovieron públicamente la imagen de que apoyaban la reforma, pero en la práctica no reconocían debilidades institucionales ni permitían que los procesos avanzaran sin su control. Cuando se contrataban profesionales extranjeros para impartir seminarios de capacitación, estos intentaban intervenir y condicionar el contenido de las imparticiones.
Este patrón de simulación institucional es, para Mercedes, el núcleo del problema. “Ese esfuerzo del grupo de trabajo se ha quedado solo en teoría; la pequeña luz que se vislumbraba al anunciar la transformación se ha perdido”, declaró, y añadió que ni siquiera las recomendaciones básicas han podido ponerse en práctica.
El comisionado también cuestionó la efectividad de las reuniones semanales que el presidente Abinader ha sostenido durante cinco años en el Palacio de la Policía sobre seguridad ciudadana y transformación policial, señalando que los resultados en ambas áreas siguen siendo insatisfactorios.
Cerca de 600 muertes que pesan sobre el proceso
El dato más contundente de la denuncia no es administrativo, sino humano. Mercedes señaló que aproximadamente 600 personas, en su mayoría jóvenes, han muerto a manos de la Policía Nacional en lo que oficialmente se catalogan como “intercambios de disparos”, pero que él califica directamente como asesinatos. Todo esto, precisó, ha ocurrido en paralelo al período en que se supone que la reforma policial estaba siendo implementada.
“Esto ha generado una indignación social por lo que está ocurriendo en el país en temas de brutalidad policial y ejecuciones, lo cual es un problema grave”, concluyó Mercedes, trazando una línea directa entre la falta de depuración institucional y la violencia que hoy sacude a la sociedad dominicana.
La Policía Nacional de la República Dominicana fue objeto de esta comisión precisamente porque su transformación estructural se consideraba urgente para recuperar la confianza ciudadana. Hoy, según quienes integraron ese esfuerzo, el proceso no solo está estancado, sino que los hechos sobre el terreno apuntan en dirección contraria a los objetivos que lo motivaron.

