La economía dominicana cerró los primeros nueve meses de 2026 con señales que difícilmente pasan desapercibidas: la inversión extranjera directa (IED) superó los US$4,525 millones y las exportaciones de bienes crecieron un 14% frente al mismo período del año anterior. Dos indicadores que, tomados en conjunto, revelan una economía que no solo atrae capital internacional, sino que también produce y vende más al mundo. La IED supera con creces los promedios históricos del país, y eso tiene una explicación que va más allá de la coyuntura.
Lo que revelan los números del Banco Central
Según datos preliminares del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), la IED acumulada entre enero y septiembre de 2026 alcanzó US$4,525.1 millones, lo que representa un incremento de US$161.9 millones respecto a los US$4,363.2 millones registrados en el mismo período de 2025, equivalente a un crecimiento del 3.7%. La cifra no es un hecho aislado: forma parte de una tendencia que lleva años consolidándose.
Para entender la magnitud del cambio, basta comparar con la década anterior. Entre 2010 y 2019, la República Dominicana recibió un promedio de US$2,538.0 millones anuales en inversión extranjera. En el período 2021-2025, esa cifra ascendió a US$4,248.4 millones anuales, un salto del 67.4% que refleja una transformación estructural en la percepción del país como destino de inversión. La IED supera hoy con amplitud lo que hace apenas una década se consideraba un resultado excepcional.
Exportaciones: el otro motor que acelera
En paralelo, las exportaciones de bienes sumaron US$13,246.4 millones entre enero y septiembre de 2026, frente a los US$11,624.3 millones del mismo período de 2025. El crecimiento del 14% se explica por el comportamiento de dos grandes componentes:
- Exportaciones de bienes nacionales: US$6,571.2 millones, con un aumento del 27.4% respecto al año anterior.
- Exportaciones de zonas francas: US$6,675.2 millones, con un crecimiento más moderado del 3.2%.
El dato más llamativo es el dinamismo de los bienes nacionales, cuyo crecimiento casi triplica al de las zonas francas. Esto sugiere que la capacidad productiva del país fuera de los enclaves de exportación tradicionales está ganando terreno, lo que apunta a una diversificación real de la base exportadora dominicana.
Al sumar ambos indicadores —IED y exportaciones—, el total combinado entre enero y septiembre de 2026 llegó a US$17,771.5 millones, un incremento de US$1,784 millones frente al período equivalente de 2025, equivalente a un crecimiento aproximado del 11.2%. La convergencia de ambas variables no es casual: la inversión extranjera alimenta la capacidad productiva que, a su vez, impulsa las exportaciones.
ProDominicana y la estrategia detrás del resultado
Vladimir Pimentel, director ejecutivo de ProDominicana, subrayó que la IED y las exportaciones funcionan como motores complementarios del desarrollo económico y de la integración internacional del país. Para Pimentel, los resultados son el reflejo directo de la confianza que la República Dominicana genera entre inversores internacionales y de una mejora sostenida en la competitividad exportadora, impulsada por políticas públicas orientadas a facilitar las inversiones.
La institución que dirige opera con una estrategia que integra al sector público y privado en torno a dos objetivos: atraer más capital extranjero y diversificar la oferta exportable hacia sectores de mayor valor agregado. Entre sus herramientas más concretas destaca la Ventanilla Única de Inversión (VUI), que agrupa 50 trámites de 26 instituciones distintas bajo un mismo techo, reduciendo la fricción burocrática para los inversionistas.
Los números de gestión respaldan el discurso: hasta septiembre de 2026, ProDominicana había realizado 601 actividades de promoción y brindado 922 asistencias directas a inversionistas. A eso se suma una apuesta por integrar proveedores locales a cadenas de valor internacionales y por posicionar al país en la economía digital, dos frentes que definen la competitividad de las próximas décadas.
El mensaje que proyectan estos indicadores es claro: la República Dominicana no solo mantiene su atractivo como destino de inversión, sino que lo amplía. Que la IED supera hoy en más de un 67% el promedio de la década pasada, mientras las exportaciones crecen a doble dígito, es la evidencia más concreta de que el modelo económico del país está generando resultados medibles y sostenidos.

