Leonel Fernández, presidente de la Fuerza del Pueblo (FP), trazó este fin de semana el que considera su mandato histórico: ganar en 2028 y entregar el liderazgo del partido a una nueva generación. Con esa declaración, el exmandatario no solo fijó su horizonte político personal, sino que también cerró, al menos por ahora, la puerta a quienes dentro de su propia organización empujan el nombre de su hijo como relevo presidencial.
Lo que Leonel reveló sobre ganar en 2028 y el nuevo ciclo histórico
Fernández fue directo al definir su papel en el escenario político que se avecina. Según sus palabras, su principal responsabilidad es asegurar el triunfo electoral y establecer una visión de país que sirva de plataforma para los próximos treinta años. No se trata, dijo, de perpetuarse en el poder, sino de sembrar las condiciones para que otros puedan continuar. «La Fuerza del Pueblo está compelida a ganar las elecciones para sembrar la semilla y trazar la visión de lo que será el progreso de la República Dominicana durante los próximos 30 años», afirmó.
El concepto de «nuevo ciclo histórico» que introdujo Fernández no es retórica vacía en el contexto dominicano. Implica una ruptura generacional planificada, un relevo que, según él, debe ocurrir dentro del marco de un proyecto de desarrollo estructurado y no como resultado de una crisis interna o una derrota electoral. La transición, en su visión, solo tiene sentido si la FP llega al poder primero.
En ese sentido, el exmandatario subrayó la importancia de crear mayores oportunidades para la juventud dominicana, apoyándose en tres pilares que considera fundamentales:
- La innovación como motor de transformación económica.
- La tecnología como herramienta de desarrollo y competitividad.
- La educación como base para sostener cualquier proyecto de largo plazo.
Sin embargo, Fernández no ofreció detalles sobre el calendario ni los procedimientos concretos para ejecutar esa transición dentro de la Fuerza del Pueblo. El discurso fue más visionario que operativo, lo que deja abierta la pregunta sobre cómo se materializará ese traspaso de liderazgo una vez alcanzado el poder.
Omar Fernández y la candidatura que el padre descarta sin nombrarlo
El trasfondo más inmediato de estas declaraciones tiene nombre propio: Omar Fernández, hijo del líder de la FP y figura que un sector del partido ha comenzado a promover activamente como candidato presidencial para el 2028. La maniobra interna no es menor; refleja una corriente que busca capitalizar el apellido Fernández sin esperar a que el propio Leonel decida retirarse.
Al afirmar que su rol es ganar en 2028 y luego pasar la antorcha, Leonel Fernández envía un mensaje inequívoco: él será el candidato, y la transición generacional vendrá después de la victoria, no antes ni en paralelo. No mencionó a su hijo, pero el mensaje político fue suficientemente claro para quienes siguen de cerca la dinámica interna del partido.
Este tipo de declaraciones tienen un peso particular en organizaciones donde el liderazgo personal es tan determinante como en la FP. Fernández no solo es el fundador del partido, sino también su principal activo electoral. Cualquier movimiento que intente adelantar una sucesión sin su aval enfrenta, por tanto, una resistencia que va más allá de lo ideológico: toca la estructura misma del poder interno.
Un proyecto de 30 años que empieza con una sola condición
La ambición del proyecto que Fernández describe es considerable. Hablar de una visión para los próximos treinta años implica pensar más allá de un período de gobierno y asumir que la FP tiene la capacidad de articular un modelo de país sostenible en el tiempo. Es una apuesta que requiere no solo ganar en 2028, sino también construir una narrativa lo suficientemente sólida como para sobrevivir al propio Fernández como figura central.
Lo que queda pendiente es saber quiénes son, en concreto, esos nuevos liderazgos a los que se refiere. El exmandatario habló de una nueva generación, pero sin rostros ni nombres. Esa ambigüedad puede ser estratégica —evitar comprometerse con un sucesor antes de tiempo— o puede reflejar que el proceso de identificación de esos cuadros todavía no ha concluido dentro del partido.
En cualquier caso, el mensaje central de Leonel Fernández fue nítido: ganar en 2028 es la condición sine qua non para todo lo demás. Sin esa victoria, no hay antorcha que pasar ni ciclo histórico que inaugurar.

