Tres piedras y una frase desafiante fueron lo único que separó a Rafael Agramonte de convertirse en la segunda víctima de una de las escenas más brutales que ha vivido su comunidad. El hombre relata con una mezcla de espanto y alivio cómo sobrevivió a decapitación la misma noche en que su vecino Juan José Almánzar perdió la vida a manos del agresor identificado como Nelfi.
La noche en que Agramonte sobrevivió a decapitación
Todo comenzó con ruidos extraños. Agramonte escuchó lamentos que provenían del exterior y decidió salir a investigar. Lo que encontró al mirar hacia atrás lo paralizó: el cuerpo sin vida de Almánzar, ya decapitado. En ese instante, el agresor lo vio y comenzó a llamarlo con una calma que resultaba aún más aterradora que la escena misma: “Mira tú, ven acá; mira tú, mira para atrás.” Luego le ordenó que se sentara.
Agramonte se negó. En lugar de obedecer, lo confrontó directamente con la frase que hoy resume su valentía y que ha circulado entre quienes conocen el caso: “Lo mataste a él y quieres matarme a mí.” No era una pregunta. Era una acusación y una advertencia al mismo tiempo.
Tres piedras contra un asesino: lo que nadie esperaba
Sin armas y con el cuerpo de su vecino frente a él, Agramonte tomó una decisión instintiva: recogió tres piedras del suelo y advirtió al agresor que se mantuviera alejado. La firmeza de su postura, lejos de provocar una escalada, logró lo impensable. Nelfi desistió y le aseguró que no le haría daño, retrocediendo ante la determinación del testigo.
Para Agramonte, no hay otra explicación posible para lo que ocurrió esa noche. Considera que su vida es un auténtico milagro, y quienes lo conocen coinciden en que pocas personas habrían reaccionado con esa sangre fría ante semejante escenario. La combinación de instinto, valentía y una respuesta verbal directa puede haberle salvado la vida donde cualquier otro gesto habría sellado su destino.
Una comunidad en estado de shock
El asesinato de Juan José Almánzar y el relato de Agramonte han sacudido profundamente a la comunidad, que sigue procesando la brutalidad del ataque. Los hechos ponen sobre la mesa preguntas urgentes sobre seguridad, sobre la capacidad de respuesta ante situaciones extremas y sobre el perfil del agresor, cuya identidad ya es conocida por las autoridades.
- La víctima fatal fue Juan José Almánzar, quien murió decapitado durante el ataque.
- El testigo y sobreviviente es Rafael Agramonte, vecino de la víctima.
- El agresor fue identificado como Nelfi.
- Agramonte utilizó tres piedras como único medio de defensa para mantener al atacante a distancia.
El testimonio de Agramonte no solo documenta un crimen de extrema violencia, sino que revela la fragilidad del límite entre la vida y la muerte en situaciones donde la reacción humana lo es todo. Su relato, que ya circula ampliamente, ha generado consternación y también una reflexión colectiva sobre el valor de la determinación frente al peligro. Las autoridades continúan con las investigaciones del caso, en el que Agramonte se mantiene como testigo clave de lo ocurrido aquella noche. Para conocer más sobre los mecanismos de denuncia y protección a testigos en estos casos, puede consultarse la información disponible en la Procuraduría General de la República.

