El Mundial 2026 arrancó con una declaración de intenciones. La selección de Estados Unidos, dirigida por Mauricio Pochettino, aplastó a Paraguay por 4-1 en Los Ángeles en la jornada inaugural del torneo, entregando al país anfitrión exactamente lo que necesitaba: una victoria contundente, un estadio encendido y la primera alegría para un Donald Trump que había apostado públicamente por su entrenador.
La llamada de Trump que precedió al debut
Antes de que sonara el pitido inicial, el presidente de los Estados Unidos ya había dejado su huella en el partido. Trump contactó directamente a Pochettino para desearle suerte con un mensaje que no dejaba lugar a la modestia: “Eres un entrenador fantástico y tenemos la oportunidad de llegar a la final”. La presión política y la presión deportiva llegaron juntas al vestuario estadounidense, y el equipo respondió con autoridad sobre el césped.
La ceremonia inaugural no fue menos espectacular. Figuras como Anitta y Katy Perry pusieron el tono festivo antes del partido, y las gradas del estadio de Los Ángeles vibraron desde el primer minuto. El ambiente, lejos de intimidar a los locales, pareció cargarlos de energía. Paraguay, en cambio, llegó con el peso de dieciséis años de ausencia mundialista sobre los hombros, y se notó.
Cómo Estados Unidos construyó su victoria en el Mundial 2026
El guion del partido se escribió casi desde el inicio. En el minuto 7, Weston McKennie asistió con precisión hacia el área paraguaya y la defensa rival hizo el resto: Damián Bobadilla desvió el balón hacia su propia portería en un error que reflejó la tensión que arrastraba el equipo de Gustavo Alfaro. El autogol no fue un accidente aislado; fue el síntoma de una defensa que nunca encontró su posición durante todo el primer tiempo.
El segundo tanto llegó con mayor elaboración. Christian Pulisic asistió a Folarin Balogun, quien definió con frialdad para ampliar la ventaja. Antes del descanso, Balogun volvió a aparecer para anotar el tercero, convirtiendo la primera mitad en un hecho histórico: nunca antes Paraguay había encajado tres goles en un primer tiempo a lo largo de toda su historia en Copas del Mundo. El dato no es menor para un equipo que llegó al torneo con aspiraciones reales de superar la fase de grupos.
En la segunda mitad, Estados Unidos administró el partido con la comodidad que da una ventaja amplia. Paraguay encontró un gol de honor a través de Maurício, que al menos salvó el marcador del bochorno total, pero el equipo anfitrión nunca perdió el control. En el tiempo agregado, el cuarto gol cerró la cuenta y dejó un mensaje claro al resto de selecciones del torneo: este no es el mismo Estados Unidos que el mundo recuerda.
Lo que revela este resultado para el resto del torneo
Más allá de los números, la victoria tiene una lectura táctica importante. Pochettino logró que su equipo combinara intensidad en la presión, velocidad en la transición y eficacia en el remate, tres elementos que no siempre habían convivido en la selección estadounidense. El rendimiento de Balogun como referencia ofensiva y la capacidad de Pulisic para generar peligro desde distintas posiciones son señales que apuntan a un equipo con recursos reales para avanzar en el torneo.
El próximo compromiso de Estados Unidos en el Mundial 2026 será ante Australia, un rival que también buscará hacer historia en suelo norteamericano. Para Pochettino, el reto ahora es mantener el nivel sin caer en la relajación que suele seguir a los debuts exitosos. Para Trump, la alegría del 4-1 ya está guardada. Lo que venga después dependerá, como siempre, de lo que ocurra dentro del campo. Más información sobre el torneo en el sitio oficial de la FIFA.

