El Partido Revolucionario Moderno (PRM) atraviesa uno de sus momentos internos más tensos en lo que va del año. Mientras la dirigencia busca una fórmula para renovar sus autoridades antes de junio, la falta de consenso en demarcaciones clave y la presión de sectores que exigen voto directo han convertido el proceso en un campo de disputa que amenaza la cohesión del partido de gobierno. El debate ya no es solo procedimental: es una pelea por quién tiene el poder de decidir.
Lo que revelan las tensiones internas del PRM
Las fricciones dentro del PRM escalaron de forma visible el pasado viernes, cuando diputados, regidores y líderes del partido en Santiago se manifestaron públicamente contra el manejo del proceso de consenso para elegir nuevas autoridades en el municipio. El argumento central fue contundente: las bases no fueron consultadas. En una reunión con los diputados Fausto Domínguez, Luis René Fernández, Soraya Suárez y Francisco Díaz, los presentes exigieron la celebración de una convención transparente con voto directo de la militancia.
El diputado Francisco Díaz, aspirante a la presidencia provincial del PRM, fue uno de los más críticos. Cuestionó la legitimidad de la llamada “dirección de consenso” y aseguró que la mayoría de los dirigentes en la provincia rechazan ese mecanismo y demandan elecciones internas abiertas. Por su parte, la diputada Soraya Suárez denunció que se enteró de su participación en una comisión sin haber sido convocada previamente, lo que evidencia, según ella, la exclusión de representantes locales en decisiones que los afectan directamente.
A pesar del tono confrontacional, los dirigentes presentes subrayaron que mantendrán la disciplina partidaria y que sus reclamos no implican una ruptura, sino una exigencia de que las decisiones sean inclusivas y respeten la participación de todos los sectores del partido en Santiago.
PRM analiza extender mandatos y posponer la renovación hasta 2028
En medio de este escenario, una propuesta ha comenzado a circular entre sectores de la dirigencia nacional: extender el mandato de las autoridades actuales por dos años, hasta después de las elecciones de 2028. La idea busca ganar tiempo para alcanzar acuerdos, pero ha generado rechazo inmediato entre quienes consideran que postergar la renovación equivale a blindar a quienes ya ocupan los cargos.
El tema estaba previsto para ser discutido en la reunión del jueves de la Dirección Ejecutiva, pero finalmente no se abordó. La sesión se limitó a revisar el informe de la comisión de consenso liderada por Andrés Bautista, presentar un respaldo al gobierno y analizar el proceso de cedulación de la Junta Central Electoral (JCE). La organización decidió no ofrecer detalles públicos sobre el proceso de renovación hasta que la fórmula esté completamente definida, una postura que sus críticos interpretan como falta de transparencia.
Entre las voces que se han pronunciado en contra de la extensión de mandatos destaca Eugenio Cedeño, aspirante a la secretaría general del partido, quien rechazó que todos los cargos se decidan por consenso y criticó abiertamente la idea de prolongar la gestión de las autoridades actuales.
Figuras de peso respaldan el voto directo de la militancia
El reclamo de una convención con voto directo no es exclusivo de los dirigentes de Santiago. Figuras de peso nacional dentro del PRM han sumado su voz al debate con posiciones similares:
- Guido Gómez Mazara coincidió en la necesidad de permitir que la militancia exprese su opinión a través de votaciones internas.
- Víctor (Ito) Bisonó respaldó la celebración de un proceso electoral interno abierto.
- El expresidente Hipólito Mejía se opuso al uso de encuestas para seleccionar líderes y abogó por que los miembros del partido voten directamente en sus comunidades.
- Geanilda Vásquez, integrante de la Dirección Ejecutiva, sugirió que un liderazgo sólido no debería necesitar un proceso de consenso, y enfatizó la importancia de renovar organismos con dirigentes que llevan muchos años en el cargo.
La convergencia de estas posiciones entre figuras tan distintas del espectro interno del partido revela que el malestar no es marginal. Es una señal de que el modelo de consenso impulsado desde la cúpula enfrenta resistencia en múltiples frentes, y que la presión por una convención abierta podría terminar imponiéndose.
El marco legal que obliga al PRM a actuar
Más allá de la disputa interna, existe un imperativo legal que el partido no puede ignorar. El artículo 28 de la Ley 33/18 de Partidos y Agrupaciones Políticas establece que los partidos políticos están obligados a renovar sus estructuras de manera periódica y democrática, respetando los plazos fijados por sus propios estatutos. Según esta normativa, regulada por la Junta Central Electoral, el PRM no tiene margen legal para eludir indefinidamente el proceso de renovación, lo que añade urgencia a una discusión que la dirigencia nacional ha intentado manejar con discreción. La pregunta que queda abierta es si el partido logrará acordar una fórmula antes de que el conflicto interno se vuelva más difícil de contener.

