La tensión diplomática entre República Dominicana y Haití escaló esta semana cuando el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cultos de Haití convocó formalmente al embajador dominicano en Puerto Príncipe para discutir denuncias de presuntas incursiones militares en su territorio. El episodio ocurre en pleno proceso de refuerzo de la frontera RD, ordenado por el presidente Luis Abinader ante el deterioro sostenido de la seguridad en el país vecino.
La convocatoria que sacudió el canal diplomático
El embajador dominicano Faruk Miguel fue citado a una reunión programada para el jueves 29 de octubre de 2026 a las 12:00 del mediodía en la sede de la Cancillería haitiana. La comunicación oficial, fechada el 26 de octubre de 2026, señala que las autoridades de Puerto Príncipe desean abordar «temas de gran interés para nuestros dos países», con énfasis particular en «informaciones relativas a incursiones reportadas del Ejército de tierra dominicano en territorio haitiano».
Sin embargo, la nota diplomática no confirma la veracidad de los incidentes denunciados. La Cancillería haitiana no precisó fechas, lugares ni circunstancias concretas en que supuestamente ocurrieron las incursiones, y tampoco identificó unidades militares dominicanas implicadas. Se trata, por tanto, de una solicitud de explicaciones basada en reportes no verificados oficialmente, lo que sitúa el encuentro más en el terreno de la aclaración que de la confrontación.
El gesto diplomático, no obstante, tiene un peso simbólico considerable: es la primera vez en este ciclo de tensión fronteriza que Haití activa formalmente el canal bilateral para cuestionar las operaciones del Ejército dominicano.
La estrategia de frontera RD que Abinader defiende
La convocatoria llega en un momento en que el presidente Luis Abinader ha reiterado públicamente que la estrategia dominicana en la frontera RD tiene un único objetivo: la protección del territorio nacional. El mandatario ha sido explícito en descartar cualquier intención de intervención militar en suelo haitiano, al tiempo que ha informado sobre el fortalecimiento del dispositivo de vigilancia y defensa, especialmente en la región Sur.
Entre las medidas implementadas o anunciadas por el Gobierno dominicano se encuentran:
- Ampliación de las operaciones de vigilancia mediante drones
- Incorporación de vehículos blindados al dispositivo fronterizo
- Despliegue de equipos de inteligencia de las Fuerzas Armadas
- Refuerzo con recursos adicionales orientados a anticipar escenarios de riesgo
Abinader también matizó la gravedad del momento al señalar que, pese a la atención que exige la crisis haitiana, las condiciones actuales en la frontera no representan el nivel más alto de riesgo que ha enfrentado República Dominicana. Una declaración que busca transmitir control sin minimizar la vigilancia.
Lo que revela el contexto regional detrás de la crisis
El episodio diplomático no ocurre en el vacío. Haití atraviesa una crisis de seguridad profunda, con pandillas armadas que controlan amplias zonas del país y que han desafiado incluso a la Fuerza de Supresión de Pandillas, el mecanismo multinacional desplegado para estabilizar el territorio. En ese marco, el Gobierno dominicano ha expresado su apoyo logístico a dicha fuerza y a las iniciativas impulsadas por El Salvador para rescatar a cuatro soldados secuestrados en el contexto de esas operaciones.
La posición dominicana combina, así, dos mensajes simultáneos: firmeza en la defensa de la frontera RD y respaldo a los esfuerzos internacionales por restablecer el orden en Haití. La reunión del 29 de octubre será la primera prueba de si ese equilibrio resiste el escrutinio diplomático de Puerto Príncipe. Más información sobre la situación institucional haitiana puede consultarse en el sitio del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cultos de Haití.

