Los terremotos en Venezuela del pasado 24 de junio dejaron una secuencia sísmica que, aunque muestra señales de descenso, no ha terminado. La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) confirmó que los movimientos registrados durante el jueves y el viernes son compatibles con una fase de réplicas en declive, pero advirtió que estos temblores podrían extenderse durante varios meses más, manteniendo en alerta a millones de personas en el centro-norte del país.
Lo que revelan los datos de Funvisis sobre los terremotos en Venezuela
La mayoría de los sismos detectados en los últimos días registraron una magnitud inferior a 4, sin que se produjera ningún nuevo terremoto de intensidad moderada o fuerte comparable a los del 24 de junio. El movimiento más significativo de este período alcanzó una magnitud de 3,9 y sacudió Naiguatá, siendo percibido con claridad por su cercanía a zonas densamente habitadas. Funvisis precisó que no se prevé un repunte en la actividad sísmica en el corto plazo.
Los epicentros se han concentrado en el centro-norte del país, una franja que incluye algunas de las áreas más pobladas de Venezuela:
- Maracay
- La Guaira
- Naiguatá
- Caracas
Esta concentración geográfica no es casual. La región centro-norte venezolana está atravesada por sistemas de fallas activas que históricamente han generado los sismos más destructivos del país, lo que convierte cada réplica en un evento de seguimiento obligatorio para las autoridades.
Por qué las réplicas pueden sacudir Venezuela durante meses
El Servicio Sismológico Suizo alertó que, tras terremotos de gran magnitud, es esperable una secuencia prolongada de réplicas, algunas de las cuales pueden alcanzar intensidades considerables. La ausencia de nuevos movimientos fuertes apunta a una reducción progresiva de la energía liberada, pero los expertos son categóricos: las réplicas no desaparecen de un día para otro. Después de un sismo importante, pueden continuar manifestándose durante semanas e incluso meses, con picos de actividad impredecibles.
El principal riesgo en esta fase no es necesariamente un nuevo terremoto de gran magnitud, sino el impacto acumulado de movimientos moderados sobre edificaciones y estructuras ya debilitadas por los sismos previos. El temblor del viernes generó alarma y evacuaciones preventivas en varias edificaciones de Caracas, aunque las autoridades no reportaron daños materiales ni nuevas víctimas en esa jornada.
El balance humano que deja el terremoto del 24 de junio
Las cifras oficiales del Gobierno venezolano sitúan el número de fallecidos en 4.118 personas, un incremento de 229 respecto al recuento anterior. Los heridos se mantienen en 16.740 y las personas rescatadas ascienden a 6.462. La magnitud de la tragedia también se refleja en la infraestructura: hasta ahora se contabilizan 190 edificios colapsados, 856 afectados y un total de 1.171 réplicas registradas desde el sismo principal.
La dimensión internacional del desastre también es significativa. Según el último informe del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, 41 ciudadanos españoles han fallecido y otros 138 permanecen desaparecidos. Adicionalmente, se han localizado 11 españoles bajo los escombros, quienes no figuran entre los desaparecidos ni entre las víctimas mortales, lo que abre una categoría adicional de seguimiento consular en medio de una emergencia de proporciones históricas.
Mientras los equipos de rescate continúan trabajando y las autoridades monitorean la actividad sísmica hora a hora, los terremotos en Venezuela siguen siendo una emergencia activa. La reducción de las réplicas es una señal alentadora, pero no un punto final: la tierra, como advierten los sismólogos, todavía no ha dicho su última palabra. Para seguir la actividad sísmica en tiempo real, Funvisis publica actualizaciones permanentes en su sitio oficial.

