Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, ha indicado que la falta de cooperación de la OTAN en el conflicto actual podría llevar a una “revisión” del papel de EE.UU. dentro de la alianza.
Rubio señaló durante una entrevista en Al Jazeera que, tras la conclusión del conflicto en Oriente Medio, su país podría replantearse la relación con la OTAN. La administración Trump ha expresado críticas hacia su papel en la Alianza Atlántica, argumentando que contribuyen más de lo que reciben, además de señalar que las demandas que realizan no son correspondidas.
Las tensiones con España
En particular, las tensiones han aumentado con España, especialmente debido a la negativa de este país a aumentar la inversión en defensa al 2% del PIB, así como por su reciente posición respecto a la guerra en Irán. El secretario enfatizó que el Gobierno español “presume” de haber cerrado su espacio aéreo y las bases de Morón y Rota a aeronaves involucradas en el conflicto, a pesar de que Estados Unidos ha manifestado su compromiso de defender a sus aliados de la OTAN.
Reacciones y consecuencias potenciales
Rubio subrayó que si la OTAN se limita a que EE.UU. defienda Europa sin otorgar derechos para el establecimiento de bases cuando son necesarios, “eso no es un acuerdo muy bueno”. La insatisfacción de Washington no se restringe solo a España. Otros aliados de la OTAN han mostrado resistencia a las solicitudes de reabrir el estrecho, sosteniendo que el conflicto contraviene el derecho internacional.
- Italia, por ejemplo, decidió también denegar el uso de la base de Sigonella para operaciones estadounidenses en Oriente Medio debido a la falta de autorización para que las aeronaves estadounidenses hicieran una parada en ella.
A pesar de su papel de defensor de la OTAN, Rubio ha mostrado creciente reticencia, advirtiendo que si EE.UU. decidiera retirar sus tropas de Europa, ello podría significar el fin de la alianza. Fuentes militares estadounidenses han afirmado que, a pesar de la frustración con la falta de apoyo de sus aliados, no necesitan la asistencia de España para llevar a cabo sus operaciones militares en Irán.
El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, aseguró que no espera represalias por sus decisiones, argumentando que no han hecho “nada mal”. Sin embargo, algunos legisladores cercanos a Trump están pidiendo acciones contra España. El senador republicano Lindsey Graham sugirió que el presidente no debería dejar sin respuesta la postura española, afirmando que “España claramente no comprende la importancia de sancionar al mayor patrocinador estatal del terrorismo”. Graham aboga por cerrar las bases estadounidenses en España y trasladarlas a un país que permita su uso para la protección de EE.UU. y del mundo.
