Con el partido prácticamente perdido y el reloj corriendo en contra, Deniz Undav tomó el control del destino de Alemania. El delantero entró desde el banquillo y anotó dos goles en los minutos finales para darle la vuelta a un marcador adverso ante Costa de Marfil, sellando así el pase de la selección teutona a los dieciseisavos de final del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Una clasificación que llegó con más sufrimiento del esperado, pero que confirma el peso específico de un jugador que se ha convertido en el recurso más fiable de Julian Nagelsmann cuando el partido se complica.
Lo que salió mal antes de que Undav marca el giro del partido
Alemania llegaba al encuentro con la confianza de haber goleado a Curazao en su debut, pero Costa de Marfil le presentó un escenario completamente distinto. La apuesta táctica de Nagelsmann no funcionó desde el inicio: la misión de Joshua Kimmich como marcador de Diomande no rindió los frutos esperados, y el equipo africano encontró espacios con una facilidad que incomodó a la defensa alemana. El golpe más duro llegó antes del descanso, cuando Schlotterbeck tuvo que abandonar el campo por problemas físicos, obligando al técnico a reajustar sus planes antes de tiempo.
Aunque Alemania dominó la posesión del balón durante buena parte del primer tiempo, las ocasiones de gol brillaron por su ausencia. Lo más cercano a un tanto fue una jugada de Pavlovic que el árbitro terminó anulando, dejando el marcador en blanco al descanso y con la sensación de que el equipo no encontraba el camino hacia la portería rival. La solidez del bloque marfileño, liderado en el centro del campo por un destacado Inao Oulaï, hacía presagiar una tarde larga para la selección germana.
El gol de Kessié y la respuesta que nadie esperaba del banquillo
La segunda parte comenzó con el peor guion posible para Alemania. Franck Kessié, el exfutbolista del Barcelona, aprovechó una jugada confusa en el área para abrir el marcador y poner a Costa de Marfil por delante. El tanto encendió las alarmas en el banquillo alemán y forzó a Nagelsmann a mover sus piezas con urgencia. Los cambios llegaron en forma de Amiri, Undav y Leweling, tres incorporaciones que alteraron por completo la dinámica del partido.
La reacción no tardó en llegar. Undav recibió un pase preciso de Amiri desde la frontal del área y no perdonó, igualando el marcador con una definición limpia que devolvió la calma a los suyos. El partido entró entonces en una fase de intercambio de ocasiones en la que cualquiera podía llevarse los tres puntos, pero fue nuevamente el delantero alemán quien tuvo la última palabra. Un pase de Nmecha en los últimos compases del encuentro encontró a Undav en posición inmejorable, y el ariete no falló: doblete, remontada y clasificación consumada.
- Gol del empate: Undav, asistencia de Amiri, frontal del área.
- Gol de la victoria: Undav, asistencia de Nmecha, minutos finales.
- Gol rival: Kessié (exFC Barcelona), segunda parte.
- Baja por lesión: Schlotterbeck, al descanso.
Cuatro goles en dos partidos: el impacto de Undav desde el banquillo
Los números de Undav en este Mundial son difíciles de ignorar. Con este doblete, el delantero acumula cuatro goles en dos partidos, todos ellos saliendo como suplente, una estadística que lo convierte en uno de los jugadores más determinantes del torneo hasta el momento. Su capacidad para aparecer en los momentos decisivos sin necesitar tiempo de adaptación es el activo más valioso con el que cuenta Nagelsmann cuando el partido se tuerce.
Alemania avanza a los dieciseisavos de final sin mostrar su mejor versión, pero con la clasificación en el bolsillo. La selección alemana sabe que necesitará un rendimiento más sólido en las fases eliminatorias si quiere competir por el título, pero mientras Undav siga apareciendo cuando más se le necesita, el equipo tendrá siempre una opción real de remontar cualquier adversidad. El camino continúa, y el banquillo alemán ha demostrado ser mucho más que un recurso secundario.

