La reforma policial que se debate en el Congreso Nacional encendió las alertas de uno de los hombres que mejor conoce la institución desde adentro. Rafael Guzmán Fermín, exdirector de la Policía Nacional, se presentó ante los legisladores para advertir que el proyecto de modificación de la Ley 590-16 contiene disposiciones que, a su juicio, podrían comprometer derechos fundamentales de los agentes y fracturar la estructura de mando que sostiene la seguridad ciudadana.
Lo que preocupa al exjefe policial de la reforma
El señalamiento más concreto de Guzmán Fermín apunta a una figura específica contemplada en el proyecto: la creación de un subdirector encargado de la administración financiera. Para el exfuncionario, insertar ese cargo en el organigrama institucional no es un ajuste menor. Argumenta que altera la cadena de mando y diluye la autoridad dentro de la Policía, generando una zona de ambigüedad que podría traducirse en problemas operativos reales.
Más allá de ese punto, Guzmán Fermín dejó claro que no se opone a la transformación institucional en sí misma, sino a la forma en que está siendo planteada. Su postura es que cualquier cambio debe fortalecer la capacidad operativa de la institución, no debilitarla. Y que los derechos de los miembros de la Policía no pueden quedar como daño colateral de una reforma aprobada con prisa.
La reforma policial bajo presión en el Congreso
El contexto legislativo añade urgencia al debate. Con apenas cinco días restantes en el periodo legislativo actual, la Comisión Permanente de Interior y Policía de la Cámara de Diputados ha solicitado tiempo adicional para completar el análisis del proyecto. Su presidente, Carlos Sánchez, subrayó que el impacto de esta reforma sobre la organización y el funcionamiento de la Policía exige una revisión exhaustiva, no un trámite acelerado por el calendario.
La presión no se limita a la Cámara. En el Senado, los legisladores también han levantado la voz para pedir que cada disposición sea evaluada con cuidado antes de su aprobación. La coincidencia entre Guzmán Fermín y los miembros de ambas comisiones es significativa: una reforma de esta magnitud no puede ni debe ser despachada en los últimos días de una legislatura.
- La Comisión de Interior y Policía solicitó plazo adicional para el análisis.
- El Senado también pidió una revisión detallada de cada disposición.
- Quedan cinco días para el cierre del periodo legislativo.
- El proyecto busca modificar la Ley Orgánica 590-16 de la Policía Nacional.
El proyecto forma parte de un proceso de transformación institucional más amplio impulsado por el Estado dominicano. Pero la velocidad con que se intenta cerrar ese proceso choca con la complejidad técnica y jurídica de lo que se está modificando. La reforma policial no es un ajuste administrativo: toca la médula de cómo opera, se organiza y se gobierna una de las instituciones de seguridad más importantes del país. Esa es, en esencia, la advertencia que Guzmán Fermín llevó al Congreso Nacional.
Lo que ocurra en los próximos días definirá si los legisladores optan por la cautela que piden los expertos o si la presión del calendario legislativo termina imponiéndose sobre el rigor que exige una reforma de este alcance.

