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Enviado ONU califica tránsito en RD de ‘desastre’

Enviado ONU califica tránsito en RD de ‘desastre’

El tránsito en RD tiene un veredicto internacional: es un desastre. Así lo afirmó Jean Todt, enviado especial del secretario general de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial, durante su intervención en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, donde calificó la situación vial dominicana como un grave problema de salud pública que exige acción urgente de todos los sectores del país.

La cifra que revela la magnitud del problema

Con una población cercana a los 11 millones de habitantes, la República Dominicana registra aproximadamente 3,000 muertes anuales por siniestros viales, lo que equivale a una tasa de cerca de 27 fallecidos por cada 100,000 habitantes. El contraste con Europa es brutal: en ese continente, la tasa oscila entre dos y cuatro muertes por cada 100,000 habitantes. Todt subrayó que estas cifras no son estimaciones cuestionadas, sino que las estadísticas oficiales dominicanas coinciden con las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud, lo que, según él, demuestra que las autoridades reconocen la magnitud del problema y tienen voluntad de enfrentarlo.

El ex presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) enmarcó la crisis local dentro de una tragedia global: cada año, 1.2 millones de personas mueren en las carreteras del mundo, y casi 50 millones resultan heridas o quedan con discapacidades permanentes. Más alarmante aún, los accidentes de tránsito son la principal causa de muerte entre jóvenes de 5 a 29 años. Todt la llamó una “pandemia silenciosa”, una epidemia que no ocupa portadas pero que cobra más vidas que muchas enfermedades que sí las ocupan.

Lo que Todt propone para transformar el tránsito en RD

El enviado de la ONU fue claro: la solución ya está identificada. No se trata de descubrir nada nuevo, sino de aplicar con rigor las medidas que la evidencia científica ha demostrado que funcionan. Entre las acciones prioritarias que propuso figuran:

  • Uso obligatorio del cinturón de seguridad, que podría salvar alrededor de 150,000 vidas al año a nivel mundial.
  • Regulación estricta de la velocidad en vías urbanas e interurbanas.
  • Prohibición del uso del teléfono móvil mientras se conduce.
  • Promoción y exigencia del uso de cascos certificados para motociclistas.
  • Mejora de la infraestructura vial y de los estándares de seguridad de los vehículos.
  • Fortalecimiento de la atención médica posterior a los accidentes.

Uno de los momentos más concretos de su intervención llegó cuando presentó físicamente un casco homologado por las Naciones Unidas con un costo inferior a los 20 dólares. Todt lamentó que muchos motociclistas en el país no usen casco, y que cuando lo hacen, el accesorio frecuentemente no cumple con estándares internacionales de seguridad. Ante eso, anunció que propondrá al Gobierno dominicano exigir que cada motocicleta nueva se comercialice con dos cascos homologados incluidos, siguiendo la lógica de los cinturones de seguridad que vienen de fábrica en los automóviles. Esta medida, a su juicio, podría representar una “revolución” para el país y convertir a República Dominicana en un referente internacional en la materia. Los datos respaldan la ambición: el uso de cascos certificados puede reducir en un 74% las muertes de motociclistas en accidentes de tránsito.

Juegos 2026 y una campaña mundial como palanca de cambio

Jean Todt se encuentra en el país en el marco de los preparativos para los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, evento que la ONU ve como una oportunidad para impulsar acciones concretas de seguridad vial. Su visita también está vinculada a una campaña mundial de concienciación promovida por las Naciones Unidas, activa en más de 80 países y 1,000 ciudades alrededor del globo.

Al cerrar su intervención, Todt instó al Gobierno, al sector privado, a la sociedad civil y a los medios de comunicación a actuar de forma coordinada. El argumento no fue solo humanitario: los siniestros de tránsito generan un costo económico que representa entre el 3% y el 7% del producto interno bruto de los países afectados. En República Dominicana, donde el tránsito en RD sigue siendo una emergencia silenciosa, ese costo invisible se paga cada día en vidas, en familias rotas y en recursos que el sistema de salud no puede sostener indefinidamente.

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